Transformar el descontento estudiantil en jornada de protesta contra la educación al servicio de los ricos y poderosos

Transformar el descontento estudiantil en jornada de protesta contra la educación al servicio de los ricos y poderosos

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            Se ha convocado para este jueves 19 de abril, por parte de la CONFECH, a una ‘marcha nacional’ por la educación. Desde la Juventud Revolucionaria Ernesto Guevara (JREG), consideramos importante aclarar nuestra posición frente a la lucha estudiantil en general y, sobre la jornada del 19, en particular. Es decir, nos resulta apremiante establecer una orientación táctica para la lucha de las y los estudiantes en la perspectiva de desarrollar una correlación de fuerzas favorables a las reivindicaciones del movimiento estudiantil.

            No es un misterio que a partir del 2011 se han desarrollado una serie de movilizaciones estudiantiles cada año, lamentablemente, sin los resultados esperados. A pesar de los constantes fracasos, un sector del movimiento estudiantil replica tercamente una receta y una orientación táctica, de carácter moderado, que termina por dilapidar las fuerzas de los estudiantes, canalizando todos los impulsos hacia la institucionalidad, teniendo como único objeto conseguir mejores posiciones para las futuras elecciones parlamentarias, presidenciales y municipales. No es un secreto, pues, que las dirigencias estudiantiles se han transformado en un trampolín para llegar al congreso y, finalmente, realizar una política que no incomode el poder de las clases dominantes.

            Desde la JREG, consideramos que la lucha estudiantil no es neutral desde el punto de vista de la lucha de clases, desde el punto de vista de la relación de los estudiantes con el régimen capitalista y su institucionalidad, así como tampoco es neutral la cuestión de los ‘métodos de lucha’ que se utilizarán en cada combate. Por esta razón, consideramos importante aclarar que, el ‘lucro en la educación’ es una manifestación de un problema mucho más profundo, a saber, la sociedad capitalista, el proceso de valorización del valor y la transformación en mercancía de todo bien u objeto, incluyendo necesidades vitales para la existencia humana, como la salud, la educación, la vivienda o el régimen de pensiones. Así, la solución real no es tal o cual reivindicación o tal o cual migaja de las clases dominantes, sino la articulación de las luchas del pueblo trabajador en su conjunto en la perspectiva de la revolución socialista.

            De esta manera, cada combate estudiantil, es un lugar propicio para alimentar una conciencia revolucionaria en la juventud, pues, en cada lucha, las y los estudiantes observan al enemigo de clase de frente, en la represión de las movilizaciones y en la constante obstrucción de las reivindicaciones. Es preciso, por ello, tener una táctica específica para el movimiento estudiantil, que prevenga frente a las futuras trampas de las clases dominantes y que dilapidan nuestras fuerzas, es decir, mesas de diálogo, conversaciones en el congreso, tramitación de tal o cual ley, acuerdos con letra chica, trampas que lamentablemente los vacilantes no dejan de tomar una y otra vez, año tras año.

            Actualmente, es de suma importancia articular las fuerzas en la perspectiva de luchar contra la educación al servicio de los ricos y poderosos, pues no tenemos miedo en decir que el actual sistema educativo tiene un sesgo profundamente clasista y que tiene por objeto servir a las clases dominantes en un triple sentido. En primer lugar, la educación es un negocio que tiene por objeto dinamizar los procesos de acumulación capitalista de la burguesía parasitaria chilena sobre la base del endeudamiento de la clase trabajadora. En segundo lugar, reproducir la división social del trabajo en el ámbito de la infancia y la juventud, es decir, hay estudiantes que son preparados para dirigir la sociedad, mientras que otros, los estudiantes del pueblo trabajador, son educados para servir a los patrones. En tercer lugar, desarrollando una ‘ideología burguesa’ que, desde un punto de vista político, tiene por objeto legitimar la dominación de clases dominantes y su barbarie. Por eso, decimos que nuestra lucha es contra la educación al servicio de los ricos.

            De esta manera, una prioridad de la lucha estudiantil debe ser el poner el fin al ‘negocio de la educación’ y su carácter servil al régimen de los ricos y poderosos, es decir, debemos fortalecer nuestras luchas en torno a: 1) gratuidad sobre la base de un financiamiento basal de las universidad públicas y; 2) fin al lucro, sin triquiñuelas del Tribunal Constitucional; 3) fin al endeudamiento por razones de educación, es decir, fin a las diversas formas de crédito – garantizando la gratuidad universal – y, junto a esto, condonación de la deuda; 4) finalizar el régimen de educación subvencionada en establecimientos de educación básica y media, basta de dilapidar recursos públicos para el enriquecimiento de los ricos y poderosos, todos los recursos públicos deben orientarse a financiar la educación pública; 5) debemos disputar los contenidos de la educación, luchando por garantizar una educación de excelencia y orientada al fortalecimiento de las capacidades cognitivas del estudiante popular. Es decir, que el estudiante de la periferia, el estudiante del liceo público, pueda acceder a una educación orientada al desarrollo del pensamiento crítico y de igual o superior calidad a la que acceden los estudiantes burgueses, una educación que sea emancipadora y no sexista. 6) salimos a la calle también para democratizar las diversas instituciones educativas, debilitando la capacidad de las ‘autoridades’ de sumariar a las y los estudiantes una vez finalizados los procesos de movilización. Ninguna de estas reivindicaciones es transable, luchamos por todas ellas en su conjunto y no hay diálogo si el gobierno no tiene disposición a cumplir efectivamente cada una de estas reivindicaciones. Es importante destacar que en cada uno de estos objetivos, luchando, debilitamos el poder de las clases dominantes, el poder de los ricos y poderosos.

            Sin embargo, no basta con saber por qué luchamos, es preciso también orientar una línea que aclare el cómo saldremos a luchar. En este punto, la JREG se distancia de los métodos históricos que han utilizado los sectores socialdemócratas (PC-PS) y reformistas (Frente Amplio en sus diversas expresiones), en otras palabras, nos distanciamos de los métodos históricos de los sectores vacilantes. Decimos que, no basta con convocar a una ‘marcha nacional’, a un ‘paro nacional’, cada uno de estos elementos es demasiado neutral y tibio, insuficiente para presionar al gobierno de los ricos y poderosos. De esta manera, sostenemos que es preciso transformar la ‘marcha nacional’ en una jornada de protesta popular, es decir, dotar de un carácter combativo a cada paro nacional. La tarea es transformar las ‘movilizaciones’ en manifestaciones del descontento, en paros, tomas y cortes. Es ahí, en la movilización radical de masas, que se fortalece la correlación de fuerzas de los estudiantes, en la calle luchando es que somos fuertes. Por el contrario, en las mesas de diálogo, con los asesores técnicos del gobierno, en el parlamento, nuestra correlación de fuerzas se debilita y, finalmente, se terminan  por dilapidar nuestras fuerzas. Por ello, este 19 de abril, a no perderse, cada estudiante un combatiente.

¡ES LA HORA DE LUCHAR!

¡CONTRA LA EDUCACIÓN AL SERVICIO DE LOS RICOS Y PODEROSOS!

¡CADA ESTUDIANTE UN COMBATIENTE!

Juventud Revolucionaria Ernesto Guevara

Abril, 2018.

 

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