Precisiones con respecto al debate en torno a la situación política internacional

Precisiones con respecto al debate entorno a la situación política internacional – Dirección Nacional
Juventud Revolucionaria Ernesto Guevara
Abril, 2019

“Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria”

Ernesto Che Guevara

Elementos iniciales

Desde Dirección Nacional hemos emprendido ciertas discusiones en torno a la situación política internacional, como también, esclarecer o precisar en el debate ciertos elementos con el fin de generar una mayor profundización en cuanto a las posición estratégica que como organización nos hemos predispuesto a trabajar.

Por ello, en primer lugar, integramos una pequeña introducción que conforma parte de una serie de discusiones desarrolladas a inicios del presente año y que representaron el esfuerzo inicial por impulsar el proceso congresal en que como organización nos encontramos.

Carácter ofensivo de la derecha en Europa, EEUU

El escenario a nivel mundial está caracterizado por fenómenos que gradualmente traslucen más de un síntoma que debemos rescatar como izquierda revolucionaria y, mediante el cual, hemos desarrollado nuestro análisis.

A partir del año 2008 en medio de la crisis económica que surge en EE. UU y se desarrolla por el mundo, se presentan diversos fenómenos de reorganización en los diversos estados golpeados. El surgimiento de movimientos críticos al estado de las cosas, como Podemos en España y SYRIZA en Grecia, se desarrollan desde una perspectiva progresista y liberal. Estos plasmaron un sin fin de propuestas para los pueblos de sus respectivos países para enfrentar las consecuencias de la crisis como, el endeudamiento internacional y el desempleo. Pero en el desarrollo del tiempo, estas alternativas empezaron a perder el impulso que poseían en los primeros años.

Por otro lado, la creciente intervención estadounidense en el medio oriente, con el objetivo estratégico de dominar una de las zonas más ricas en petróleo del mundo, terminó por devastar la región por completo, Libia y Siria fueron los protagonistas del intervencionismo norteamericano. Consecuencia de este proceso es el surgimiento del Estado Islámico, grupo fundamentalista y sanguinario que cumplió muchas veces, el rol de títere del imperialismo.

El conflicto de medio oriente, tuvo el efecto del masivo desplazamiento hacia Europa, desencadenando una serie de efectos, como una crisis humanitaria dentro de la zona del mediterráneo. Ante esto, toman fuerza sectores reaccionarios dentro de la política Europea. Éstos, han planteado tres métodos como su estrategia política, miedo, mentira (noticias falsas) y una retórica racista que dieron como fruto el incremento del apoyo de estos partidos reaccionarios, que han puesto en el centro de sus propuestas el cierre de las fronteras de los países europeos. De esta forma hemos visto un auge de la derecha y ultraderecha, a lo largo del mundo. Quienes, con un discurso racista, xenófobo y represivo, ha logrado ganar las bancas parlamentarias de diferentes países. Mostrándonos su expresión más concreta en el triunfo de Trump en Estados Unidos.

Su desarrollo en Latinoamérica

A su vez el carácter estratégico de nuestro continente, plantea a nuestro horizonte una revolución socialista continental. Su potencial económico, su fuerza de trabajo presente, sus focos de industrialización como de tecnología apuntan a definir una táctica política a nivel continental, lo cual ha sido uno de los grandes aciertos que como organización se ha tenido y de lo cual ha surgido nuevos núcleos de la organización como lo es en México.

En esa línea, bajo lo descrito en nuestra orientación sobre el conflicto de clases a nivel mundial, es que el método descrito, en el cual la derecha contemporánea latinoamericana logró posicionar su discurso en este escenario. Se nos presentas dos sucesos claves que permiten definir las condiciones en que la derecha instauró este discurso; en primer lugar la categoría de “golpes blandos” reforzados desde la institucionalidad burguesa contra el progresismo, hechos así golpearon al reformismo de países como Paraguay y Brasil. Así, de la misma manera, ascendieron al poder por el debilitamiento del proyecto reformista Macri (Argentina), Lenin Moreno en (Ecuador). Todos estos cambios geopolíticos fueron la base para la transformación de una américa latina progresista, reformista y moderada hacia un continente títere y servil al imperialismo Estadounidense.

Desde ahí el cambio considerable lo dan los presidentes de la derecha que aplicando el modelo en base del miedo, la constante amenaza de la “izquierda” del modelo cubano o de la Venezuela Bolivariana, trajeron al poder a tres presidentes representantes del desarrollo de la ultraderecha de vocación conservadora y servil al imperialismo; Bolsonaro (Brasil), Piñera (Chile) y Duque (Colombia). Tres presidentes con definiciones similares y alineadas con las órdenes de Estados Unidos, son la forma más clara de evidenciar la situación en la que se encuentra nuestro continente, todos estos con claros objetivos contra la clase trabajadora, las mujeres y disidencia sexual, las y los inmigrantes como también las organizaciones y proyectos que se reclaman de izquierda.

Ciertas precisiones bajo los debates actuales dentro de nuestra organización

Gran parte de los debates con respecto a la situación política internacional dentro de la organización se han dado en torno al proceso Bolivariano, su carácter urgente frente a la ofensiva imperialista como también la posición que como organización discutimos.

En ese sentido, comprendemos qué pensar en lo que sucede en Venezuela no es un problema que se agote en lo local, está regido por necesidades que superan el mero hecho de atender la situación en específico. Es por ello, que cuando hablamos de la discusión en torno al proceso Bolivariano develamos las falencias y desafíos que como izquierda revolucionara tenemos al pensar el continente de forma estratégica y como a la vez pensamos el proceso revolucionario en su desarrollo.

Creemos en esa línea, que tampoco la izquierda revolucionaria posee las claridades sobre un plan político (estrategia y táctica) que nos diga que hacer frente a los nuevos fenómenos que enfrentamos, tal como el marxismo-leninismo hizo acríticamente durante gran parte del siglo XX. En ese sentido, nuestras aspiraciones subrayan la necesidad de la conformación de un proyecto revolucionario, sabiendo que desde las fauces de nuestro activo debate, aun no emerger definiciones programática en torno al proyecto revolucionario. Por ello, buscamos incesantemente fortalecer nuestras líneas estratégicas y, por sobre todo, proponer una ruta al proceso de transición hacia el comunismo.

Es así, que acudimos a la profundización del desarrollo de la situación política internacional, que por medio de procesos emergentes, han requerido que rápidamente como organización de izquierda revolucionaria tomemos partido ante el carácter de los hechos y bajo una potente ofensiva imperialista comandada por EEUU, creemos también en que debemos tomar los espacios necesarios para criticar abiertamente, tal como lo precisara Guevara en cuanto al marxismo en su naturaleza, de criticar a quién sea de la forma más radical. Siguiendo esa línea, también es necesario instalar en el imaginario el entendimiento en cuanto a ¿Cómo apoyar y cómo criticar? Entendiendo que a su vez, todo proceso no podría estar exento de toda crítica en el marco de la humildad y responsabilidad.

Posiciones antagónicas en el marco de la lucha internacional

Sin pretender tener un análisis total con respecto a la crítica al proceso Bolivariano, creemos que parte del debate fraterno es sincerar ciertas claridades teóricas que como organización poseemos y que forman parte de los debates de la izquierda.

Desde lecciones anteriores recogemos, en primer lugar, que existe una incapacidad de la juventud suscrita a un proyecto revolucionario de tener completo conocimiento con respecto al avance, desarrollo e hitos que van desarrollando los procesos revolucionarios. Aquello se evidencia como hace unos años, la apertura de Cuba a EEUU, daba a los revolucionarios dos elementos a tener en cuenta; 1) Una falta en cuanto al análisis mismo de las condiciones bajo las cuales se desarrollan procesos como el cubano, es decir, en el contexto de una economía globalizada; 2) Carencia de humildad frente a las posibilidades del proceso cubano, ya que era evidente la falta de comprensión ante las posibilidades que tiene un país asediado por el imperialismo. Es así que es necesario reflexionar ante la irresponsabilidad revolucionaria para con los propios contextos nacionales, ya que que los revolucionarios latinoamericanos sientan sus críticas, ignorando su propia tarea de agudizar el conflicto de clases. Olvidando la necesidad de pensar la revolución en un contexto internacional, es decir, de multiplicar los escenarios de enfrentamiento directo contra el imperialismo y el capital.

Asumiendo lo anterior, es que asumimos como propias dos críticas para el periodo actual y que están enmarcadas en parte de nuestra propia explicación de los fenómenos que han sucedido en gran parte del mundo occidental y latinoamericano. Develamos, por un lado, el fracaso de la propuesta progresista y por otro, la falta de un plan de transición hacia el comunismo del socialismo del siglo XXI, ambas categorías entran en una serie de contradicciones que proporcionan potentes argumentos para calificar por qué el declive de una parte importante de procesos e iniciativas “revolucionarias”.

En primer lugar, bajo la pantalla del progresismo, develamos el interés que este tiene por situar a su sujeto de participación como al ciudadano, posicionándolo en el marco del desarrollo progresista, categoría que nubla y amortigua el conflicto de clases, escondiéndolo e ignorándolo, arrancando así la posibilidad de que la clase trabajadora tome consciencia de si misma.  Pero eso no significa que la misma clase dominante pierda consciencia de si misma, que con ímpetu, acude a todos sus medios para la defensa de sus privilegios de clase. Es así que podemos evidenciar como en gran parte de nuestro continente la burguesía parasitaria se arroja con toda su fuerza contra cualquier proyecto que ponga en duda sus privilegios.

Luego,  creemos que es importante superar la posición que gran parte del reformismo defiende bajo la idea de socialismo de siglo XXI, que en general se expresa enmarcada por el desarrollo del Estado en base de otorgar derechos sociales en los límites que el capitalismo plantea. Esto permite aumentar la capacidad de consumo de la clase trabajadora, a costa del Estado. Es por ello que precisamos la siguientes características de este proceso: La crisis precipitada por la intervención de las potencias imperialistas, afectación el mercado mundial de las economías socialistas, la limitación del Estado en cuanto a sus capacidades de recuperación ante la crisis económicas y finalmente, el daño a las clase trabajadora, obligándolas a renunciar a los beneficios estatales.

En esa misma línea, entendemos que el proceso Bolivariano no está fuera de estar supeditado a la interacción del mercado capitalista, inclusive, evidenciamos una serie de fenómenos presentes que conforman parte de nuestra posición crítica. En ese sentido la crítica al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) está circunscrito a su enquistamiento al Estado, a su rol no dinamizador de la consciencia de clase y, que en su interior posee sectores que desarrollan una política orientada hacia la burguesía nacional. A su vez y continuando con la crítica hacia la concepción de socialismo de siglo XXI, es que el proceso venezolano devela la incapacidad de responder ante una crisis precipitada por el imperialismo y por medio del cual se explica su dependencia al mismo mercado. Dependencia que da cuenta, que tras casi dos décadas de poder, no existe un plan que permita superar la economía de libre cambio hacia una que supere las contradicciones del capitalismo.

Esto no quiere decir que desconocemos los avances y la lucha de la Revolución Bolivariana contra el imperialismo. Este proyecto ha sido capaz de movilizar al pueblo no sólo a las urnas, sino con un gran apoyo que se ha expresado en las calles y en la actividad local de cada una de sus comunas, se evidencia así el aumento de los niveles de conciencia que ha llevado al pueblo chavista  a organizarse contra la intervención yanqui en las Milicias Bolivarianas.

Sabemos así que Venezuela, tanto como Cuba, no están exento de problemas, pero tenemos plena consciencia que sólo la crítica y la auto-crítica, entregará las claridades necesarias para el desarrollo del proceso revolucionario, que tiene como objetivo, no sólo mejorar las condiciones materiales de los oprimidos, sino además el desarrollo de las nuevos hombres y mujeres que la humanidad necesita. Es así también, que rechazamos enérgicamente todo tipo de intervención y manipulación del imperialismo que busca poner freno a ese desarrollo, poniendo por encima sus intereses políticos y económicos en pro de un sistema deshumano y desigual.

Por tanto la responsabilidad revolucionaria recae en un profundo compromiso internacionalista, crítico y que no desvalora la lucha que los pueblos como el venezolano ha dado, por el contrario, debe ser punta de lanza para que dichos pueblos continúen la lucha por su liberación, superando la sociedad de clases y su dependencia al mercado capitalista.

¡Por la revolución internacional, por la revolución socialista en nuestro continente!

¡Revolución socialista o caricatura de revolución!

Juventud Revolucionaria Ernesto Guevara, 2019.

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