I CONGRESO DE LA JREG – 2018/2019 Documentos de discusión política y proyecciones.

I CONGRESO DE LA JUVENTUD REVOLUCIONARIA ERNESTO GUEVARA

2018 – 2019

Documentos de discusión política y proyecciones.

 

  1. BALANCES DE LA JUVENTUD REVOLUCIONARIA ERNESTO GUEVARA.

1.1 Siglo XXI, el tiempo de la disgregación teórica y de la incapacidad práctica:

Los años 90 significan a nivel mundial un antes y un después para la historia de los revolucionarios. En esos años, pensadores y filósofos alzaban la voz decretando el fin de la historia. El triunfo de la libertad y el progreso era incuestionable, ante la humanidad se abalanzaba el siglo XXI como una nueva etapa de iluminación. Cada una de estas declaraciones no era más que el ajetreo producido por ciertos eventos históricos, que significaron transformaciones sociales a nivel global, aunque de la mano significó un proceso de desequilibrio para la izquierda en general. La caída de la URSS fue probablemente el hito que significó un momento final e inicial para un sin fin de etapas históricas. Las concepciones que existían hasta ese momento cayeron para transformarse. El comunismo y el capitalismo, enfrentados en una eventual dicotomía entre el este y el oeste, daban paso a un mundo hegemonizado por los principios de la globalización y el libre cambio.

La izquierda, que entenderemos en este análisis como las organizaciones políticas afines a los principios del marxismo, se desarrolló durante el siglo pasado al alero del gigante soviético por todo el mundo. Esta izquierda fue a la larga un reflejo de aquello que entendemos como Marxismo-Leninismo, doctrina oficial de los comunistas rusos. Aun así, aunque algunos trataran de desconocer la paternidad soviética en el desarrollo de su política, en la mayoría de las organizaciones se aplicaron los principios leninistas de forma acrítica sin reconocer sus limitaciones.

Con la caída de la URSS las organizaciones de izquierda entraron en una nueva etapa. Ahora que no existía ese alero como garante de la doctrina oficial se desarrollaron, sin limitaciones, todas las posibles críticas a ese pasado, que podían terminar en un total rechazo de lo antiguo o una aceptación irreflexiva de lo que comenzaba a aparecer. Es en ese contexto es que podemos ver varios partidos declarados “socialistas” que se sumaban a los principios del libre cambio o partidos marxistas-leninistas que, abandonados de la influencia soviética, intentaban desarrollar sus propios principios, abandonando incluso conceptos como la “lucha de clase”. No podemos más que ver en este proceso una confusión teórica que sólo se tradujo en confusiones políticas. El resultado a la larga ha sido una disgregación política e ideológica en lo que habitualmente llamamos izquierda.

En Chile y Latinoamérica las consecuencias no fueron muy distintas. Aunque no podemos desconocer que durante la segunda mitad del siglo XX desarrollaron un sin fin de movimientos de izquierda que rechazaban la hegemonía de la URSS, estas no escaparon de las consecuencias de su caída. El fracaso económico de la URSS, a la larga significó subjetivamente el fracaso del comunismo, traduciéndolo al sentido común como la derrota de la izquierda en general. Además, estas organizaciones se enfrentaron dictaduras militares antimarxistas que golpearon sistemáticamente a la izquierda en su conjunto. Por ello, hacia los 90, todos estos sectores se encontraban materialmente debilitados e ideológicamente confundidos. De este modo, no podemos más que observar que ese proceso de disgregación se sigue desarrollando en la actualidad. Vemos como los nuevos movimientos políticos tratan de tomar definiciones siendo críticos con el pasado, intentan rescatar la quintaesencia de la política, a la vez que desean innovar ante los nuevos fenómenos del siglo XXI. Esto ha desarrollado diferentes problemas, por un lado, evidenciamos análisis con concepciones sumamente subjetivistas que omiten y liquidan los fenómenos sociales u otros que plantean una visión militante con el pasado, donde apuntan a viejos dogmas entendiendo la realidad como una estructura estática. Esto a la larga conlleva a la imposibilidad de desplegar respuestas políticas frente al pasado, sólo se limitan a repetir tácticas omitiendo la capacidad reflexiva del ser humano frente a la realidad, y esto sólo significa una incapacidad teórica-práctica para superar el estado de las cosas.

De este modo queda claro cómo la realidad ha superado a la izquierda. La historia, con su paso incesante ha demostrado que no se detiene, ni espera a nadie. El capitalismo, como único modelo hegemónico, se ha desarrollado sin contrapeso. El neoliberalismo, nombre que la mayoría de las organizaciones le dan a la actual forma del capitalismo, ha desarrollado una ofensiva profunda contra la clase trabajadora. Está revirtiendo y desmontando todos los derechos legales y sociales que la clase explotada conquistó en el siglo XX, es decir que desde los 90 ha existido una incesante ofensiva del capital sobre el trabajo. Por eso es que en Europa y América se han desmontado los antiguos Estados de Bienestar, modelos de desarrollo de la socialdemocracia durante el siglo pasado, dando paso a modelos que apuntan a la globalización y el libre comercio.

Pero las consecuencias de esta ofensiva no sólo se limitan al desmantelamiento de estructuras económicas, sino que ha llevado a otro nivel las contradicciones definidas por Marx hace dos siglos. La subjetividad, o el nivel de conciencia de los trabajadores, se nos aparece en este periodo ajena a los intereses del proletariado y la revolución. Conceptos como individualismo y consumismo, que al parecer son sólo fenómenos derivados de la fetichización de la mercancía, se utilizan habitualmente para justificar o describir la apatía de las masas.

Estos fenómenos que observamos en la estructura económica y en el nivel de consciencia de los trabajadores, evidencia de que manera el sistema capitalista permea y domina la realidad. La actual izquierda no sabe cómo interpretar aquellos, los pseudos revolucionarios levantan las consignas que llaman a innovar, a adaptarnos a las formas imperantes del capitalismo, pero estos llamados surgen de la ignorancia. ¿Cómo es posible la innovación y la adaptación si no se conoce el objeto que nos llama? Esta izquierda no sabe que aquello que se les aparece como algo novedoso, no son sólo más que viejas formas desarrolladas, antiguas contradicciones en movimiento, es el capitalismo desplegado en la historia. Su incapacidad de entender esto, los lleva la incapacidad misma.

El capitalismo está en movimiento, abraza y avanza con lo que se le planta delante, su capacidad de permear y transformar la realidad es justamente su naturaleza. Pero esta capacidad es también expresión de su constante crisis, de su constante desenvolvimiento en la realidad. Aquello que se nos aparece como desequilibrio, es justamente su forma de desplegarse. Es la forma más cruel y ofensiva, justamente la más brutal. Es cuando evidenciamos esa crisis, es cuando la burguesía ataca a la clase trabajadora, se desmantelan los beneficios sociales del Estado, se pauperiza las condiciones labores. Todo en aras, dirán las clases propietarias, de la estabilidad económica. Pero la verdad es contraria, la crisis es la oportunidad del burgués, es la justificación para su ofensiva, es la excusa para la opresión. El capital, frente a la crisis, reproduce su propia podredumbre y de ahí surge nada más que las formas más crudas de dominación surgen con ella el fascismo, surge la reacción. Y la izquierda, en su contexto, es presa de su propia ignorancia, es impotente ante el desarrollo de estos acontecimientos.

1.2 Balances; nuestra corriente, nuestro sector y nuestra trinchera de combate

El escenario político (2017 – 2019):

Para lograr una ordenación adecuada de nuestro balance como organización, nuestra prioridad en primer lugar debe ser el movimiento de masas, a través de él se explican una serie de fenómenos que repercuten y son causa de otros tanto para nuestro sector como también para nuestra organización.

En primer lugar hay que entender que el 2017 comienza con una dinámica ya abierta desde el ingreso de la coalición política Nueva Mayoría como conductor del bloque en el poder, de manera que ese hecho repercute el 2017 como la continuación de las dinámicas caracterizadas por la cooptación de las luchas, constituidas por el viejo reformismo concertacionista que a su vez integró a partir del año 2014 al Partido Comunista, sumando a sus filas a un sector de la juventud presente en liceos, universidades, entre otros espacios de organización. Este hito marca sin lugar a duda las distintas contraposiciones de las cuales se va nutriendo el movimiento social desde el 2014 y va desarrollando la diferenciación entre posiciones moderadas y radicales, hecho que a su vez constituye un primer hito para levantar banderas de lucha desde el movimiento estudiantil que ya estaba constituido desde el año 2011.

Con este precedente, es necesario vislumbrar en que se constituye el último gobierno plenamente concertacionista en Chile, que restituye todos los valores y todas las expresiones que reflejan la transición pactada, entre ellos durante este periodo es posible observar la continuidad de la impunidad frente a los crímenes realizados por la dictadura militar chilena, la impunidad frente a hechos que inclusive están en el marco de ser simbolismos de la brutalidad militar y policial, como el reforzamiento del concepto de cárceles para asesinos y torturadores.

Así también durante aquel año se constituye formalmente el Frente Amplio como apuesta a las elecciones presidenciales, senatoriales y de diputados. Asentándose así como alternativa al viejo reformismo concertacionista, la coalición de distintas agrupaciones significó también que se aúnan distintos sectores y distintos proyectos, que a su vez responden  a distintos intereses de clase, aquel posición fue develada durante las primarias del FA, la victoria de Beatriz Sánchez, marcó la predominancia de los sectores más moderados y a la derecha frente a otros sectores más tensionados, quiénes liderados por Alberto Mayol, fueron relevados a un segundo plano[1].  Esto de todas maneras representa una inquietud a grandes rasgos que es necesaria aclarar si queremos planificar para el presente, es que tal como lo proponía Miguel Enríquez; “No nos hacemos falsas ilusiones. Ni por las elecciones los trabajadores conquistarán el poder, porque la burguesía no está dispuesta a acatar las mayorías parlamentarias. Ni toda la fuerza del pueblo se expresará en los resultados electorales. Sabemos que las elecciones nunca resuelven por sí mismas los problemas de las clases, sólo los plantean.”, por aquello es que los problemas y los análisis vertidos por el Frente Amplio durante el 2017 y en las elecciones son sólo reflejo de los problemas planteados por el sector más moderado del reformismo frenteamplista, a su vez sucede lo mismo al momento de pensar la política estudiantil, sindical y de todo espacio dónde el FA se logró posicionar con fuerza; es que su disputa concreta está orientada a incrustar el análisis y las propuestas más moderadas, más recatadas y más alejadas ante las reales posibilidades de constituir una fuerza social revolucionaria que dé el salto necesario en el actual periodo histórico. Por eso sus 20 diputados y 1 senador, refleja inmovilidad en el movimiento de masas, sus acusaciones constitucionales y simbolismos republicanos durante dos años no han reflejado otra cosa que estar atados de manos y pies ante una constitucionalidad edificada en dictadura contrarrestada en su nivel menos eficaz por una minoría moderada.

Finalmente, el FA logra determinar ciertos sucesos que nos sirven en función de ver más allá de lo que se ven a simple vista, en primer lugar, la conquista de 1. 336. 824 votos refleja una intención de voto de un grupo significativo de la población, que supera al candidato fascista Kast, es esa iniciativa de cambio por izquierda – aunque moderada – la que resulta funcional para poner en perspectiva las posibilidades que al calor de la lucha de clases abre para posicionar un proyecto revolucionario y radical. Lo segundo y último, es que esa cantidad de votos cuadriplica a la Democracia Cristiana, lo cual en el escenario de la lucha de clases en Chile refleja la polarización del conflicto entre posiciones, quizás sólo comparable con la Unidad Popular, otro punto necesario a destacar para evidenciar las condiciones asentadas en la cual se confrontan los proyectos con más radicalidad.

Por otro lado, el 2017 también significa el cierre de la administración presidida por la Nueva Mayoría, la cual tal como fue mencionado anteriormente, recogió el modelo clásico concertacionista pero a su vez, tomó elementos sin precedentes anteriores tales como la gratuidad en sólo el 40% más vulnerable, la interrupción voluntaria del embarazo, el ministerio de la mujer y otras medidas que si bien no son estructurales ni terminan con el despiadado modelo capitalista en Chile, develan que durante cuatro años, el gobierno de Bachelet reformó el país como ningún gobierno lo había hecho desde la “vuelta democrática” del 90. Aun así, este es otro pie para concluir una inquietud verdaderamente estratégica para nuestro sector y es que ni con el gobierno más reformista y transformador (En apariencia) desde Allende, concluyen realmente algunas de las vejaciones construidas desde dictadura que nuestra clase sufre. El fin a las AFP, la negación al aborto libre, un proceso constituyente que nunca ocurrió, la escalada de violencia contra las mujeres, la privatización del mar a 7 familias, la militarización del Wallmapu como a su vez cientos de miles de reivindicaciones abandonadas por el eslogan concertacionista patrocinado por el Partido Comunista de las grandes transformaciones, es este hecho una punta de lanza con la cual contrarrestar las posiciones más moderadas en el seno del movimiento de masas, una administración como la que tuvo la Nueva Mayoría durante cuatro años, es el ejemplo más vivo de la inacción en la que convive la social democracia y todos los sectores institucionalizados en Chile, son la mayor derrota a la cual pueden dirigir a nuestra clase, es el estar desarmado frente a la burguesía, desarmar al pueblo es poner al pueblo detrás de las consignas de las transformaciones desde la calle.

Es así que frente a este procese que el movimiento de masas se ha expresado de distintas maneras, es por ello que pasamos a observar estos fenómenos desde sus particularidades.

Movimiento feminista:

El levantamiento del movimiento de mujeres marca gran parte del 2017 y 2018. El movimiento nace a partir de la visibilización de los casos de violencia contra las mujeres, los cuales, causaron la conmoción e indignación frente a los repetidos vejámenes que viven las mismas en su cotidianidad  dentro del espacio privado de la sociedad, develando lo poco explorado que se encontraba este ámbito de la realidad y  transgrediendo uno de los dogmas históricos del marxismo-leninismo en su conjunto al comprender el problema del explotado v/s el explotador, sólo como un problema de clases y económico, ya que, el conflicto de las mujeres como sector secundario de la sociedad, trasciende el conflicto clases sociales, reconocidas históricamente como burguesía y proletariado.

A lo largo de este proceso, hechos puntuales que se transformaron en chispas del movimiento como la violación y asesinato de Lucía Pérez en Argentina, junto con las tasas de feminicidio que en Latinoamérica superan los 50 aprx. al año, convocando a las masas mediante #niunamenos, junto con las tasas de denuncias formales e informales de delitos con carácter sexual en la universidad de Chile, motivaron el levantamiento de jornadas de protestas y movilizaciones en los espacios educacionales como liceos y universidades. Este movimiento en Chile, se desarrolló principalmente en los espacios estudiantiles, es así como a mediados del 2018 la Universidad Austral con un protocolo confeccionado, contra el acoso y abuso dentro de su plantel estudiantil, se registraron más de 101 denuncias por casos de esta índole, transformándose en el motor principal para una profundización de la lucha, generando un efecto dominó en otras universidades como UDP, U de Chile, U. Católica, UTEM entre otras, convocando a más de 20 universidades durante la avanzada de la movilización que consignaba entre sus exigencias protocolos contra el abuso y acoso sexual dentro de los espacios educativos, Educación no sexista, aborto libre, rechazo a la violencia machista, despidos a docentes acusados de abuso o acoso sexual, entre otras.

Desde entonces, el malestar de miles de mujeres estudiantes junto con el apoyo de una diversidad sexual organizada logró convocar a miles de personas en las calles de todo Chile, sin embargo, se evidenció en las formas que se expresó el movimiento de mujeres, cómo la historia del movimiento estudiantil se desenvolvió como matriz de la movilización.

Si bien, dota con un nuevo contenido este movimiento a nivel mundial, el cual, logra poner en la palestra nacional y en la contingencia la discusión acerca de una cantidad no menor de asuntos asociados a la violencia de género, la cual, no solo abarca a mujeres, sino a toda la comunidad LGBT+, junto con la visibilización como se menciona anteriormente de gran cantidad y formas que toma la violencia machista dentro de la sociedad, como es el acoso en todas sus formas, la violación, la violencia en el pololeo y las muertes que no solo ocurren contra las mujeres, sino a la comunidad de diversidad sexual, por tanto, se logró profundizar el lazo entre la actividad política de la vida pública y privada, por la matriz que contiene el problema del género y sexismo dentro de la develada sociedad patriarcal.

A pesar de lo anterior, las expresiones de este movimiento se observaban con fuerza en liceos y universidades, por tanto, este movimiento se expresa en las lógicas del movimiento estudiantil en un primer momento, aunque sus reivindicaciones superan el ámbito de las demandas gremiales y economicistas del movimiento de masas, como son la gratuidad o reformas salariales en el caso de las y los trabajadores, exigiendo una transformación profunda y radical a la sociedad patriarcal.

Este escenario, no estuvo exento de dificultades como las fuertes diferencias entre las compañeras que lo componían, sobre todo por las grandes diferencias políticas existentes en el seno del movimiento.  A esto le sumamos la respuesta estatal deficiente, ya que fue sentada en la misma naturaleza machista expresión fenoménica del patriarcado dentro de la sociedad por medio del Estado y que con la derecha a cargo, no discernía entre las reales motivaciones y objetivos del movimiento.

Es así, que es necesario destacar la influencia histórica del movimiento estudiantil, y al parecer inevitable, pues las formas que se expresó este movimiento demostraron las mismas fortalezas y debilidades del sector estudiantil, ya que, en gran medida, las reivindicaciones se canalizaron de forma local por medio de las instituciones estudiantiles sin poder generar una real unión de la movilización que apelará directamente al Estado y/o a sus instituciones.

Aun así, logramos entender que las líneas en la lucha feminista están guiadas finalmente con un propósito revolucionario desde su raíz, de manera que es imposible concebir muchos de los cambios exigidos desde la matriz si no comprendemos que la solución viene de fondo y base. Y por aquello que exigencias como el fin al acoso también están enlazadas a construcciones sociales y formas de relacionarnos, comprometiendo así su cambio, no sólo a rígidos cambios de estándares, sino graduales y prolongados compromiso con nuevas formas de vida asociadas al fin de actitudes y acciones de carácter machista, ya que a su vez esto cuestiona la estructura valórica, proponiendo así una dualidad entre teoría y práctica de la cual no sólo se basan las formas de relacionarnos sino a su vez disputas en la orientación dada y recibida con respecto a los roles desarrollados en la sociedad por hombres y  mujeres.

Por aquello mismo este proceso de movilización nos dejan varias lecciones y/o conclusiones en vista de poder configurar líneas a futuro.

1) El proceso de reeducación de hombres que cometen actos de violencia en cualquiera de sus formas hacia las mujeres está circunscrito en la necesidad de elevar la experiencia educativa al nivel más radical posible, enmarcada no tan sólo en la necesidad de una sanidad mental alejada de la violencia hacia él o la otra, sino comprendida en el marco de un problema de raíz, el cual puede mediante el sexismo propio de la sociedad capitalista estar íntimamente relacionado a cualquier tipo de militante y cuadro revolucionario, el cual lo termina dotando – lamentablemente- de características reaccionarias. Dotado a su vez de la comprensión de la necesidad del rol activo de las mujeres en los cambios radicales de la sociedad, que están por tanto enmarcado en un proceso de lectura histórica y cultural de los privilegios dominantes por parte de los hombres, hacerse parte de destruir la complicidad construida entre hombres para fortalecer y mantener el statu quo del patriarcado, el acoso y la violencia, colaborar en la interpelación concreta y directa a otras individualidades y colectividades que usufructúan de esas posiciones de superioridad con los mismo fines patriarcales,  como también hacerse cargo de la responsabilidad en temáticas como reproducción y trabajo doméstico, que históricamente están relegadas a las mujeres. Sin aquellas imperantes claridades, la reeducación de hombres en la sociedad actual está destinada a medidas de Estado, tales como las actuales existentes, de manera que la tarea de la liberación de nuestra clase tenga el nexo indisoluble de la liberación de las mujeres. “Uno de los aspectos más difíciles de la organización ha sido la resistencia a la noción de empoderamiento de la mujer que mantienen los hombres, que todavía siguen arraigados en la mentalidad patriarcal tradicional, El chovinismo masculino es obvio incluso en aquéllos que hablan de la liberación de las mujeres. Podrían hablar sobre ello teóricamente, pero a menudo no pueden respaldarlo en la práctica.” Yo encuentro sus palabras más que relevantes. ¿Cuántos hombres de Occidente que se llaman feministas, incluso aquellos de nosotros que tienen experiencia de muchos años en la vida política socialista y radical, están faltos en cuestión de práctica sobre este mismo asunto? Mi experiencia es que más que en cualquier otra cuestión, es en las relaciones entre hombres y mujeres en las que los “compañeros” varones a menudo están muy lejos de la marca.”[2]

2) El fortalecimiento de una nueva imperante estructura valórica basada en el fortalecimiento de valores que en la sociedad capitalista están destinados a etiquetas faltas de contenido, el fortalecimiento por tanto de la empatía y la responsabilidad en cualquier de sus formas representan expresiones necesarias a posicionar junto al colectivo, por tanto, podemos entender que no hay que hacer culto al movimiento de masas por sí mismo, sino entender la necesidad de echar a flote tendencias que construyan formas de relación basadas en los valores anteriormente nombrados. Es ese el camino que toman las organizaciones como también las y los revolucionarios para comprender qué tipo de organización se está construyendo por fuera de etiquetas y caracteres que poco tienen de tangibles en la práctica.

3) La comprensión de factores en los métodos de organización como el separatismo, entendidas como una respuesta histórica y que se direcciona en la necesaria importancia que toman las mujeres en la lucha, como a su vez el atrasado paso mediante el cual los hombres toman las imperiosas tareas sobre su conciencia y sobre sus acciones.

4) La determinante conclusión sobre que el primer órgano existente al servicio del patriarcado es el Estado, como su expresión máxima del actuar violento hacia las mujeres, por consiguiente, se vuelve deshumanizante, promotor de la cosificación y propulsor de la represión contra las masas que luchan por la liberación de las mujeres. Inclusive durante los dos últimos años, existen variadas declaraciones por parte de administrativos del Estado frente a las mujeres que demuestran las vejaciones que patrocinan y motivan la perpetuación de las mismas, exponiendo frases misóginas y denigrantes, al calor de la lucha que se encargó, por tanto, de poner en entredicho a todos aquellos actos que previo al movimiento eran completamente naturalizados.

5) Nunca se debe renunciar a reconocer el oportunismo, en contra de nuestras filas que se desarrolló, por medio de  la utilización de la liberación de las mujeres, si bien es imperante la autocrítica y el trabajo interno de nuestra organización en ese objetivo, el uso del feminismo como medio de un fin completamente alejado a las filas de la revolución -por lo mismo, alejado a una liberación real y total de las mujeres-, ha sido una práctica más, que devela resabios del capitalismo, del combate teórico y práctico necesario contra cualquier forma de oportunismo, de manera activa y sin temor a demostrar con claridad las posiciones de avanzada por la liberación de las mujeres, afirmando desde matriz que la liberación de las mujeres será obra de ellas mismas y de todas las militantes comprometidas con un proyecto político.

6) Sin embargo,  lo alejado de las organizaciones revolucionarias con el movimiento de mujeres y disidencias sexual, es un claro desafío a superar, siendo primordial que esa conexión se genere, reconociendo los cimientos patriarcales que existen dentro de las organizaciones de izquierda, expresados en factores cuantitativos y cualitativos dentro de las mismas, ejemplo de ello es la cantidad de militantes hombres heterosexuales que se desenvuelven en las organizaciones políticas roji-negras, en contraste con la baja participación de compañeras y/o compañeres de la diversidad sexual reconocidos como tal o en términos cualitativos que se organicen por el interés de la liberación en términos propios. A partir de esto, se genera uno de los fenómenos más comunes, la sumisión de la lucha feminista frente a la socialista, además por la lectura y reconocimiento histórico de la enajenación del obrero, sin reconocer e identificar la enajenación que recibe la mujer en su rol secundario y la disidencia sexual con las tareas marginales que acogieron en la sociedad.

Por ello es necesario para toda organización, el desarrollo teórico – práctico del conjunto de militantes para observar con detención la realidad. Con el objetivo de identificar las diferentes expresiones del patriarcado en nuestras vidas, transformándonos, en sujetos no solo comunista, sino además feministas, y así la organización levantará las propias reivindicaciones que surjan y serán parte de cada uno/a de los y las militantes de la organización, sin esperar que estas reflexiones sean serviles a la lucha contra el capital, superponiendo la revolución socialista a secas por sobre una feminista.

Wallmapu:

En tanto la lucha por la liberación del Wallamapu del pueblo Mapuche contra el Estado Argentino y Chileno, está marcada por los constantes escenarios de conflictividad al igual que de accionar militar por parte de ambos Estados. El inicio del periodo analizado está marcado por el asesinato del peñi Santiago Maldonado en manos de la gendarmería argentina y la brutal agresión al joven Brandon Huentecol a manos de carabineros de Chile. Desde ahí, la movilización mapuche confrontó directamente todas las ofensivas militares, económicas y políticas de ambos Estados. La misma década del asesinato del weichafe Matías Catrileo en enero presagió el asedio armado por parte de comandos contrainsurgentes y vehículos blindados. Aquello parte es una inversión del Estado Chileno por la adquisición de nuevo equipamiento militar y de preparación en la selva de Colombia, poniendo a la par las políticas del gobierno de Sebastián Piñera en la zona, imponiendo en tanto nuevas iniciativas de inversión de industrias capitalistas de extracción como la forestal. Esta ofensiva dual tocó sus limitaciones en un primer momento en la huelga de hambre desarrollada por el Machi Celestino Córdova a mediados de año y que conllevo un sinfín de expresiones de solidaridad y movilización por el cumplimiento de sus peticiones, las cuales fueron cedidas por gendarmería y el Estado Chileno.

Luego y de manera más decisiva, la movilización volvió a agudizarse con la conmoción por el asesinato del weichafe Camilo Catrillanca, crimen hecho a manos de carabineros, que además conllevo al encubrimiento de las circunstancias en las cuales se realizó el crimen, aquello involucró al intendente de la región de la Araucanía, el general director de Carabineros, el ministro del interior Andrés Chadwick y el mismo presidente Sebastián Piñera, todos ellos en concordancia con la prensa burguesa monopólica crearon un relato en el cual se ponía a Camilo Catrillanca como un asaltante y que su muerte era resultado de un operativo policial por su captura. Pasados los días y develadas las pruebas se logró evidenciar con claridad que aquello nunca sucedió, es por aquello que se logran precisar los grandes enemigos del pueblo Mapuche y por tanto de las organizaciones revolucionarias; el Estado Chileno y Argentino armado y policial que por medio del monopolio de las armas amenaza la resistencia y las comunidades Mapuches, en segundo lugar, el latifundio que expresa el otorgamiento de territorios Mapuche por parte del Estado Chileno a inmigrantes Ingleses y Alemanes, de manera que la usurpación de la tierra y sus recursos no es más que expresión del desarrollo capitalista impuesto en la región. Y por último las empresas forestales, quienes son parte activa de la devastación capitalista de los territorios y la naturaleza, utilizando al mismo Estado Chileno como guardia personal de su extracción y que inclusive puede tornarse contra sus mismos trabajadores, tal como ocurrió en 2007 por el asesinato de Rodrigo Cisternas.  Desde el 2017 también a su vez se caracteriza por la escalada en la militarización del Wallmapu, la llegada de equipos antiguerrilleros y contrainsurgentes en el territorio marca sólo el primer paso que ha sido profundizado por el actual gobierno de Piñera, quien además de profundizar la ley antiterrorista del dictador Pinochet, dio paso a la instalación del comando militar “Comando Jungla”, grupo que asesinó al comunero Camilo Catrillanca durante el año 2018 y que ha desarrollado una campaña del terror y de constante hostigamiento a las comunidades y agrupaciones Mapuche instaladas en la región de la Araucanía.

Movimiento estudiantil:

Mientras que la movilización estudiantil, destacamos las reivindicaciones contra la represión del Estado, de manera que parte importante de la movilización durante el año también estuvo implicada en la lucha contra la ley “Aula Segura”, proyecto de ley que otorga mayores facultades para los directores de los liceos contra estudiantes que estuvieran implicados con hechos de violencia. De la misma manera han surgido nuevas iniciativas emergentes por el gobierno y el ministerio de educación; entre ellas destacan el estatuto laboral juvenil, que terminó por precarizar las condiciones de trabajo y el proyecto de ley “Admisión Justa” que viene a romper con las formas de ingreso a los liceos y colegios, incorporando nuevamente la selección como única forma de ingreso a la educación en los liceos, ambas iniciativas forman parte de la ofensiva del gobierno de Piñera contra el movimiento estudiantil, reforzando en primer lugar la represión contra los estudiantes y sus espacios de lucha y en segundo lugar generando barreras desiguales en las cuales los estudiantes son obligados a competir por su ingreso a la educación.

Movimientos medioambientalistas:

En diversos territorios, durante ambos años se han desencadenado una serie de conflictos medioambientales, poniendo en tela de juicio el rol del Estado en confrontar los agravados y profundos daños al medioambiente, evidenciando por tanto la profunda contradicción en la forma del desarrollo capitalista, ahogándose por tanto en la incapacidad de ofrecer soluciones radicales a las distintas crisis que aquejan al medioambiente a Chile y a nuestra américa. Por lo tanto, en la lucha revolucionaria, bajo el contexto actual, las agravantes que destruyen el medioambiente llaman al imperante deber de pensar alternativas y propuestas que combatan su sistemática aniquilación, ya que finalmente es una lucha por la aniquilación de la humanidad. Nuestro comunismo, dentro de su esencia alberga la tarea fundamental de contener en su programa, una relación entre los humanos y el medioambiente alejada de la sobreexplotación, expansionismo y extractivismo.

Las luchas por la protección del medioambiente durante estos dos últimos años, nos ofrece la oportunidad de articular fuerzas sociales en torno a una reivindicación que está asociada a su vez a una forma de enrostrar al Estado y a privados. Esta dinámica se da a partir de la división de los territorios en los cuales se separan los terrenos de extracción y destrucción del ambiente, en donde reside nuestra clase como también aquellos que internos en la comodidad burguesa intentar proponer una “alternativa” ecológica capitalista, dibujan un esquema de vida deshumanizado e imposible de sostener para la realidad concreta. Los conflictos desarrollados en territorios como Freirina, Quintero y Puchuncaví, Aysén como muchos otros son formas de hacernos entender que debemos sumar en nuestro proyecto político un sistema basado en la defensa del sistema ecológico y la naturaleza.

Movimientos reaccionarios:

Por último, la inmigración en Chile ha desencadenado y motivado por la imperante mirada racista y homófoba por parte de los habitantes de Chile, uno de los mayores rastros de opresión colonial heredada por la dominación española, la constante del entendimiento de lo “blanco” por sobre los demás pueblos de nuestra américa, termina por perpetuar preocupantes cifras y signos de racismo contra las y los inmigrantes en el país. Durante los dos últimos años, tanto quiénes están por la recepción de los inmigrantes como quiénes está en contra, enalteciendo así expresiones ligadas potentemente al fascismo. Por tanto, en la actualidad la contradicción entre el carácter expansionista del capitalismo y su atracción de fuerza de trabajo hacia polos de capital y trabajo asalariado está en contraposición con la política de los países imperialistas presididos por la extrema derecha de cerrar las fronteras ante la inmigración de países pobres y dependientes.

Mucha de la concepción del racismo que poseen las masas que se oponen a la inmigración, están basadas en prejuicios ligados a la seguridad social. Estos elementos que se expresan en el sentido común y la consciencia de las masas, son utilizados de forma oportunistas por los sectores reaccionarios de nuestra sociedad, tenemos el ejemplo de Kast en Chile y su escalada durante estos dos últimos años, se constituye a partir de un relato que está fuera de la realidad pero repite y fortalece el sentido común, vemos así cómo persisten en culpar a los inmigrantes de elementos que son consecuencia del capitalismo como el narcotráfico o la violencia. Además, la instalación de esta concepción está patrocinada por el Estado, donde las políticas hacia y para los inmigrantes están asociadas o a su contención represiva y policial, como también a su expulsión y retiro del país por medio de programas mediados por – retornos sociales – que son parte de la agenda de expulsión de inmigrantes del gobierno.

Es importante destacar, que las características de los elementos que hemos mencionados se relacionan directamente con los movimientos reaccionarios que se desenvuelven en nuestro país y el mundo. Estas fuerzas son consecuencia de múltiples factores, consecuencias a veces, de las contradicciones del mismo sistema capitalista.  Aun así, se desenvuelven como oposición a los elementos más progresista dentro de una sociedad, pero necesariamente carecen del desarrollo de una propuesta política-ideológica, en otras palabras, son defensores del Status Quo, pero no de la acaparación radical del Estado. Al contrario, ciertos movimientos fascistas, tienen en sí una propuesta política e ideológica (nacionalista) para y por el Estado que puede trastocar elementos que van más allá de la política, ya que se desenvuelven en busca del totalitarismo dentro de una sociedad. Aunque Reacción y Fascismo no son lo mismo, sabemos que históricamente están unidos, por lo que cualquier triunfo de la reacción será la entrada para verdaderos movimientos fascistas, como son el MSP en Chile.

“[…] el comercio exterior, cuando se limita a reponer los elementos (también en cuanto a su valor), no hace más que desplazar las contradicciones a una esfera más extensa, abriendo ante ellas un campo mayor de acción.” Marx, El Capital, t. II

Nuestro deber por tanto; combatir el racismo, la xenofobia y en todas las formas que se expresa la reacción, fomentar la integración y la comunicación cultural entre pueblos y cultura, combatir activamente los discursos de odio contra otros pueblos latinoamericanos y entrar en el terreno de la disputa la idea de la seguridad social, como se desarrolla realmente y como no está asociado a la inmigración, sino a la desigualdad del sistema capitalista y al rol de la educación en nuestra clase, la funcionalidad que hoy en día cumple el sistema carcelario en quienes hoy cometen delitos. En otras palabras, es tarea urgente de los revolucionarios elevar los niveles de consciencia de clase de las masas.

Trabajadores:

Por último, es necesario destacar, las luchas dadas por los diferentes gremios y asociaciones de trabajadores que están enmarcados por fuera de la burocracia sindical caracterizada por la inacción que mantiene hace años el Partido Comunista, la CUT y el Colegio de profesores están sumidos en la imposibilidad de dar grandes avances en la constitución de una fuerza de trabajadores capaz de enfrentar al Estado y al capitalismo, por el contrario su acción en la actualidad termina por respaldar la agenda laboral del mismo gobierno de derecha de Sebastián Piñera. El accionar y las confrontaciones de distintas huelgas de trabajadores durante estos dos últimos años logran demostrar la gran fuerza con la que logran poner en jaque al Estado y a los privados, adicionando así la capacidad de articulación y unidad en torno a una reivindicación común. Por aquello, las huelgas de trabajadores del Transantiago, portuarios, docentes entre otros sectores que a base de radicalidad y de no caer en la moderación del reformismo han logrado conquistar sus demandas. Aunque, es importante destacar que sus ejes de movilización son sumamente gremiales, y responden a las características economicistas de este sistema, además están lejos de una unidad sindical nacional que dinamice las reivindicaciones de carácter político.

Nuestro sector, la izquierda revolucionaria:

La situación en nuestro sector no es el mejor, durante los dos últimos años hemos visto la muerte súbita de un gran grupo de organizaciones revolucionarias que nacieron al calor de la lucha durante las movilizaciones estudiantiles del 2011 y que en los años posteriores lograron consolidarse con un proyecto político que supera el imaginario de las posibilidades electoralistas. En sus razones, reconocemos la constitución de un discurso contra las organizaciones revolucionarias y sus militancias, condicionadas por prejuicios y acusaciones que dictan de su modo de funcionamiento y que terminan por interponer una suerte de credibilidad en juego y de paso distanciada con la clase. Evidentemente en ello hay una cuota de oportunismo importante, tanto de sectores reaccionarios que suelen tener esa posición de desacreditación ante los revolucionarios, como oportunismo de otros sectores reducidos que están inmersos en la política radical, en ello distinguimos entre quiénes lo hacen colocados desde otras veredas y que este tipo de acciones forman parte de su concepción de mundo como de quienes perteneciendo al mismo sector han utilizado una serie de métodos y actitudes como herramienta para la desestabilización y desacreditación de las organizaciones revolucionarias, bajo esta idea distinguimos tres momentos del oportunismo contra la izquierda revolucionaria:

  1. El oportunismo de la reacción, utilizado básicamente bajo los métodos históricos mediante los cuales la burguesía busca defender sus posiciones de privilegio y depredar un proyecto para la clase trabajadora. En ese sentido este tipo de oportunismo está dotado de los recursos más enérgicos en un conflicto abierto contra el enemigo y su proyecto antagónico. Variados y más acelerados que nunca han sido los intentos por consolidar las opciones de atacar a la izquierda revolucionaria durante estos dos últimos años, el           nacimiento de células fascistas como la mayor pauta de acción de grupos           conservadores constituidos desde dictadura son la punta de lanza contra           las expresiones de organización de la clase trabajadora de avanzada.

El reformismo en última instancia utiliza los mismos métodos de desacreditación contra los revolucionarios, tomados de la escuela dogmática soviética, podemos ubicar un constante conflicto abierto entre los reformismos en Chile y los proyectos revolucionarios. Estas expresiones son palpables en espacios donde se deslumbran ambas alternativas, son parte de la utilización del reformismo contra los revolucionarios de la misma manera que lo realiza la reacción, dibujando caricaturas y sentando prejuicios inexistentes dotados de energéticos medios por los cuales difundirlos.

  1. El oportunismo de sectores políticos que, sin estar abanderados bajo la misma concepción de mundo, están en el mismo tránsito de lucha y podemos ubicarla en la vereda de las posiciones radicales contra el capitalismo, pero que no logra constituir lecciones históricas frente a la izquierda revolucionaria y la termina tipificando como un enemigo. Durante los últimos años de lucha, estas posiciones se han sincerado entre sí, la conflictividad entre sectores ya no pasa por la contraposición del reformismo como un verdadero conservadurismo, sino que está asumido por una disputa entre proyectos no marxistas – pero radicales, como el anarquismo y todas sus desambiguaciones teóricas y la izquierda revolucionaria, estas posiciones encontradas que tienen un seno de disputa originada desde siglos y en la cual podemos encontrar antiquísimos debates como el de Proudhon – Marx. Este conflicto abierto está en constante encuentro, debido a que la militancia política revolucionaria en el periodo actual está sujeta al conflicto y a la deserción de las organizaciones revolucionarias, construyendo así un nuevo relato de las organizaciones de izquierda, constituidas fundamentalmente por la reconstrucción de las formas de organización dogmáticas y heredadas del estalinismo y expuestas como una verdad absoluta contra proyectos políticos latinoamericanos y revolucionarios.
  2. El oportunismo dentro de la misma izquierda revolucionaria, sentada en las lamentables disputas que se han constituido desde hace al menos cinco años, la proliferación de organizaciones de izquierda en las luchas estudiantiles trajo consigo el reflote de un bloque de organizaciones que reivindicaban el marxismo y una tercera vía por fuera de la institucionalidad. Pero con ello, su aspecto negativo subyace en el terreno de lo que se comprende como la disputa en el sector, esa incomprensión entendida a visión propia como una de las tantas herencias soviéticas, disputas en conducción propias sin entender la disputa como un proceso de convergencia de ideas apuntadas en un fin concreto como la conquista del socialismo. La disputa de espacios arrastrada a espacios de organización como el estudiantil que demuestra retrasos en la conciencia militante frente  a cómo desarrollamos nuestra organización y cómo las masas perciben esa constitución militante, por tanto una notoria falta de autocrítica y una necesaria actitud de vanguardia han terminado por germinar condiciones en las cuales las organizaciones de la izquierda revolucionaria terminan por quedar apuntadas por pequeños grupos que disputan entre sí de la misma forma en que se apuntan los conflictos entre agrupaciones en otros campos de lo social; como lo son las barras de fútbol, etc.

Para aquello debemos superar los esquemas de cómo construyen unidad los revolucionarios, al menos en Chile, vivimos en un periodo de dispersión originado después de la dictadura militar, en la cual las expresiones orgánicas actuales representan atisbos de resistencia a la aniquilación. Estas relaciones deben estar ideadas en función de superar la diplomacia en que se desarrollan las relaciones en la izquierda, amarradas a la autosatisfacción del poderío político y orgánico de la izquierda que logre avanzar a nuevas formas de discusión del escenario político concreto y de proyecto revolucionario que termina por otorgar pautas de disputa de poder.

Es específicamente en nuestro sector, es donde reside el mayor grado de responsabilidad en cuanto a su situación actual y a los vicios que han copado los últimos años, métodos no revolucionarios y que son herencia de la sociedad burguesa en la que vivimos y que son probables de dar en primera instancia en el seno de las organizaciones de la izquierda revolucionaria.  Entre la mayoría de los métodos e ideas erróneas se cuentan el exitismo alejado de la concepción de planificación del trabajo político intentando buscar la instantaneidad de la lucha, el potente liquidacionismo y el derrotismo en las filas de las organizaciones revolucionarias, frente a cualquier contrapeso y frente al terreno de la disputa contra el reformismo, se da por sentado durante los últimos años la derrota en la posibilidad de conducción para la izquierda radical, que se ha expresado en constantes procesos de indisciplina y derrotismo prolongado que se ha sumado a la deserción, último término fuertemente relacionado a lo mencionado más arriba en cuanto al oportunismo contra la izquierda radical. El espíritu burocrático y las cientos de trabas para procesar los temas de urgencia para las organizaciones también son un factor importante para denotar su actual crisis, esto relacionado fuertemente a la interpelación del movimiento de mujeres a las organizaciones de la izquierda revolucionaria -inclusive por sobre el reformismo- que terminan por dar razón en cuanto a que estas mismas trabas y espíritu burocrático copa las posibilidades de dar avances en el rol de la mujer en la lucha de liberación, la violencia dentro de las organizaciones y otras temáticas del mismo tipo. Finalmente, la concepción de secta en algunas organizaciones ha terminado por romper muchos de los lazos de hermandad que las y los revolucionarios debemos constituir, inclinados en una ferviente lucha por quién otorga mayor resistencia y/o confrontación contra las fuerzas represivas, aunque muchas veces estas terminan por ser un conflicto improductivo de un grupo importante de militantes que están asediado por constantes detenciones. Debemos acabar con la idea de que estar en las manos de la represión y sus organismos es un mérito, ya que, muy por el contrario; es el inicio de una pequeña derrota.

Nuestra corriente; el guevarismo en Chile:

“La lucha por esa sociedad, mera fase de la cual es inclusa la dictadura del proletariado, no es sólo una lucha con el enemigo externo, la burguesía, sino también y al mismo tiempo una lucha consigo mismo, con los efectos destructores y humillantes del sistema capitalista en su consciencia de clase. El proletariado no conseguirá su victoria real más que cuando haya superado esos efectos en sí mismo. La separación de los diversos terrenos debería estar unidos, los diversos estadios de la consciencia son alcanzados por el proletariado hasta ahora en los que ya ha conseguido y de lo que aún tiene que conseguir. El proletariado no puede ahorrarse ninguna autocrítica, pues sólo la verdad puede aportarle la victoria: la autocrítica ha de ser, por lo tanto, el elemento vital.”

Georg Lukacs, Consciencia de clase.

No hay otra manera de poder abordar el guevarismo y su significancia para la actualidad si no es mediante este pequeño párrafo, el cual hace énfasis en la importancia de la autocrítica y la verdad frente y durante la lucha por el socialismo. Remontarse a la corriente guevarista de la cual somos herederos es retroceder varias décadas, es entender por tanto que existe una ligazón potente entre los proyectos socialistas anteriores a las dictaduras militares y que durante los últimos veinticinco años representan una vocación de vanguardia, pero con una re significación histórica, que no intenta apaciguar lo pasado y constituir una imagen de propuesta y proyecto nuevo, que si bien debe y tiene nuevos elementos como lecciones posteriores, somos el renacer de una línea de construcción cortada por la burguesía, nuestra historia nos dota de ser orgullosamente revolucionarios y revolucionarias porque tomamos las banderas de quiénes nos han dejado y no renunciamos a combatir por ella, por ello nos declaramos marxistas latinoamericanos, tomando así la construcción del socialismo en nuestra américa, con todas sus lecciones, aprendizajes y aprontas a construir en base a la realidad concreta.

Ahora bien, hay varios asuntos que atender primero para poder dilucidar de manera contundente, qué significancia tiene el guevarismo para nuestra actualidad. Por ello ya reconocemos dos anotaciones de suma importancia para sacar en limpio: la primera es como fue mencionado anteriormente, darles la importancia y el peso a los procesos pre dictatoriales en gran parte de nuestra américa, pero sobre todo en Chile, reconocernos como el tránsito histórico constituido por compañeros que dieron la vida en aquello y que reconocemos como ejemplos para seguir luchando. Y en segundo lugar el defender la posición de un marxismo crítico del marxismo leninismo constituido desde la escuela soviética, por tanto un marxismo latinoamericano, alejado de la caricatura leninista adaptado a la esencia cultural de este lado del mundo, sino de la comprensión de las características de las condiciones propias como también de la misma autocrítica que como movimiento revolucionario internacional, está en su derecho de hacerse, sobre todo en miras de la constitución del socialismo en distintos y lejanos lugares del mundo.

Entendido esto podemos proseguir con las observaciones más importante para considerar cómo se desenvuelve nuestra corriente en Chile. A partir de mediados del siglo XX se va gestando en expresiones organizacionales grupos que deciden enfrentarse radicalmente al capitalismo. Es así que muchos de lo que se nos enrostra desde otras corrientes del marxismo es nuestra estrecha relación con el MIR[1] y como este termina siendo lo único absorbido por nuestra perspectiva de mundo. En ese sentido se pretende absorber nuestras posiciones en un simple ‹mirismo› o inclusive como ‹Neo – mirismo› que son lamentables epítetos que generan una suerte de derrotismo con el que se quiere impregnar en nuestras organizaciones. Y la verdad es otra, somos esencialmente miristas porque rescatamos el mismo camino que llevaron a cabo hace menos de cincuenta años, porque confiamos en el movimiento de masas y en la capacidad decisiva de la clase trabajadora en derrotar a la burguesía y a su hegemonía, porque desafiaron el monopolio de la violencia de una dictaduras que asesinó, torturó y persiguió a cada compañero, porque creemos en la constitución de una vanguardia revolucionaria que dé el salto hacia el socialismo y así un sinfín de lecciones que tomamos orgullosamente del MIR y que a su vez las planteamos para el presente, de ahí nuestra decisión de seguir enfrentando al enemigo desde nuestras concepciones roja-negras. De la misma forma, respetamos otras expresiones orgánicas que mantuvieron los ideales revolucionarios durante los años de dictadura, de esta manera organizaciones como el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el Movimiento Juvenil Lautaro son parte recorrida de la misma senda que nos ofrecemos a seguir, pero encontramos sus limitantes, defectos y errores, por ello no dejan de ser parte de la misma historia que se va constituyendo en Chile y que refuerza bajo el ejemplo de miles de compañeros por mantener la resistencia al imperialismo, la burguesía y todos sus aparatos militares de dominación.

Luego de aquello y con la vuelta “democrática” y pactada de la dictadura cívico militar a los sectores más moderados de la burguesía democrática, se comienza a gestar un momento histórico dónde la izquierda revolucionaria comienza a tocar techo, pareciera que durante aquella década de los noventa y sumado el factor de los denominados ‹socialismos reales› de Europa, la aspiración por la conquista del poder y la construcción del socialismo se veía imposible como también muy debilitada. Acongojada por el relato capitalista sobre la miseria y la derrota soviética, la posición más radical de la izquierda estaba entre la espada y la pared, sin mucha capacidad de emerger como alternativa que significara al menos una notoriedad para nuestra misma clase. Pero son los años posteriores los que otorgan los primeros cimientos y gérmenes de organización, son inclusive la hegemonía de las posiciones de izquierda radical en liceos y poblaciones las que posibilitan dar saltos cuantitativos en la lucha, por aquello mismo, el renacer de la opción revolucionaria se da a partir de los mismos explotados, quienes sufren las mayores indolencias del neoliberalismo chileno, de la violencia policial y la apatía del Estado ante condiciones indignas. Desde ahí se gesta entonces las primeras alzas en el movimiento de masas que logran levantar nuestras banderas de lucha; el Mochilazo (2001), la Revolución pingüina (2006) e inclusive el movimiento estudiantil del 2011 son formas y expresiones que terminan por reconfigurar la necesidad de una vanguardia de las y los explotados que contenga en sí un proyecto revolucionario que se proponga la toma del poder y la destrucción del sistema capitalista.

Y desde ahí llegamos a un punto central del guevarismo en este rincón del continente, la significancia que tiene la conformación de la Juventud Guevarista de Chile, que reunió una serie de iniciativas por parte de dispersos grupos de compañeros y que terminó por constituirse como un referente revolucionario en el campo de la lucha estudiantil y de trabajadores. Es un primer paso que se distingue de muchas de las iniciativas que en ese mismo entonces se proponen, es de vanguardia cuando se propone discutir y disponer de un repertorio teórico del cual nutrirse y de las organizaciones estudiantiles a la vanguardia de pronunciarse acerca de qué socialismo estamos dispuestos y dispuestas a construir. Que ponga sobre la mesa la Filosofía de la praxis y se proponga polemizar con otras corrientes autodenominadas marxistas, que rompa los márgenes construidos en la URSS y combata las posiciones moderadas. Que la construcción del referente de Izquierda Guevarista haya sido también una demostración práctica de unidad entre pequeñas orgánicas que den el paso hacia un proyecto único de carácter guevarista. Que asuma aunque con muchas limitantes, la importancia de la lucha internacional, proponiendo así más allá de las diferencias y contraposiciones que podamos hacerle; la tarea de la lucha continental expresada en su política y la constitución de la CGI[2] como también y a parecer propio lo más importante, es la primera expresión orgánica capaz de condensar lo ya descrito y abanderarse por una lucha definida como guevarista, es esa la referencia que debiese importarnos en la actualidad más allá de las infinitas e interminables diferencias y limitantes en su política[3].

De aquí en más podemos interiorizar la temática con el tema de mayor relevancia para nuestra historia más pronta; el quiebre de la Juventud Guevarista y la Izquierda Guevarista[4] como un hito que finalmente desencadena y explica muchas de las formas de organización que actualmente tenemos las y los guevaristas, que responde también en cierto grado la descomposición de la izquierda radical en Chile durante los últimos años y que a su vez nos enfrenta de una vez por todas a romper con el hermetismo y el desentendimiento mutuo entre las organizaciones guevaristas.

En ese sentido el quiebre instala muchas de las viejas discusiones en nuestra palestra, desde la necesidad de romper los lazos dogmáticos como también dar una eufórica e incesante lucha dentro de las organizaciones revolucionarias contra cualquier signo de levantamiento de caudillismo por parte de los mismos dirigentes de la organización, por tanto una lucha sin cuartel contra los personalismos y las referencias que gozan de posiciones privilegiadas en la toma de decisión al interior de las organizaciones. La organización guevarista es por excelencia una escuela y un grupo de militantes que apuntan a ser cuadros revolucionarios, jóvenes y no tan jóvenes que se abanderen en ser profesionales de la lucha revolucionaria que dedican gran parte de su vida a esta y que incansablemente deben continuar en los avances necesarios para proseguir la misma lucha. El quiebre es por tanto símbolo de lo que distingue a la militancia del activismo, el militante es capaz de dar la lucha en el interior de la organización con todas las formas y expresiones de la sociedad burguesa y que toma entre sus herramientas todas las formas radicales de dirigir a las organizaciones en contra de estos métodos dañinos y que a diferencia del activista o simpatizante resulta responder a no sólo un interés – sino un mandato – que no es criticado ni analizado, por eso la desintegración de una parte del quiebre que decidió continuar con la organización resulta evidencia que las decisiones políticas tienen necesaria relevancia en qué autocrítica podemos tener acerca de lo que estamos haciendo y hacia dónde vamos. La lucha por la toma del poder exige necesariamente militantes que sean cuadros revolucionarios, en ese sentido no debemos temer que en el quiebre rompen ambas expresiones y que particularmente desde la nuestra, tomamos la concepción del militante que es capaz de criticar y autocriticarse sin temor de a quién sea ni qué rol cumpla en la organización revolucionaria.

 

En lo político también se asume una disputa sobre qué tipo de guevarismo estamos construyendo, nuestra lección es abordar el constante combate ante las concepciones dogmáticas del marxismo latinoamericano y que en general termina por formar parte de los planes de educación que los mismos militantes reciben y reproducen, por aquello el quiebre significa para los guevaristas una distancia entre lo que permanece en el viejo campo del marxismo leninismo y el marxismo crítico, ambas posiciones antagónicas en última instancia y que en momentos como un quiebre político termina respondiendo a su raíz, crítica o dogmatismo.

 

Aun así es necesario sacar lecciones en limpio que sean aplicadas para eventualidades posteriores, en primer lugar el no renunciar a la lucha contra el oportunismo, tal como decía Lenin ‹La verdad siempre es revolucionaria› y es deber por tanto de cada militante no abandonar nunca esa bandera, sea contra quién sea polemizando y criticando contra todo lo que deba ser criticado, ese es el foco de lo que hace parte a las y los militantes guevaristas, que para efectos del quiebre, distingue a quiénes reconocemos que en el seno de la lucha revolucionaria uno de sus elementos primordiales es la verdad y la autocrítica. Finalmente que el debate frontal ante los asuntos de las organizaciones deben ser tomados con la altura de miras y con la capacidad de hacerle sentir a nuestra clase la claridad frente a los procesos que como vanguardia vamos dando, es necesario que seamos capaces de darle una salida a estos procesos que no termine en secretismo u ocultismo, sino aclarar y debatir de forma no autocomplaciente que existen diferencias y que esas diferencias pueden terminar concretadas en un quiebre político, la historia nos demuestra que estos procesos no son aislados ni únicos.

  1. Apuntes programáticos para la lucha.

2.1 Ascenso de las tendencias reaccionarias

Durante la preparación del congreso de nuestra organización, se desarrollaron ciertas perspectivas en relación con la situación política internacional y por tanto al desarrollo de la derecha a nivel Europa, EEUU y América latina. En esa línea, se destaca la política del miedo generado por la derecha en Europa frente a la inmigración, el terrorismo fundamentalista, entre otras. Líneas que la derecha desarrolló con posicionamientos no solo desde las presidencias, sino también desde el parlamento, eje relevante pensando en el poder que se ostentan los parlamentos europeos en el mando de cada país.

Esa misma política del temor se ha utilizado la intervención imperialista en Venezuela como forma de generar amenazas frente a otros países latinoamericanos, buscando así consolidar sus propuestas frente al progresismo y la socialdemocracia. Esta ofensiva a su vez está enmarcada como se mencionó anteriormente, de la ofensiva de EE. UU. contra Cuba y Nicaragua, evidentemente además de Venezuela.

Por lo mismo, se precisa que es las burguesías nacionales y sus representantes quienes tienen una actitud rentista frente a los capitales internacionales, la actitud de Piñera frente a Trump u otros líderes, inclusivo China devela esa entrega de los líderes de la derecha latinoamericana.

En cuanto a la discusión desarrollada en Concepción, las y los compañeros presentan que el surgimiento de movimientos como el Movimiento Social Patriota y Acción Republicana son formas de movimientos pro-fascistas, con cierto respaldo popular en espacios dónde la izquierda siempre ha logrado tener base social, como lo son las poblaciones. Aun así, se hace la salvedad que el fascismo tal como se conoce, no se presenta aún, esto quiere decir proyecciones de partido único, economía dirigida ni otras. Por tanto, a lo que asistimos es a formas de capitalismo en su extremo, hechos que no sólo han desarrollado la derecha en su momento actual, sino que también están en el germen de las propuestas de la ultraderecha. En ese sentido, la intervención económica en China está resguardada por las mismas concepciones que la ultraderecha trabaja.

Por tanto, a lo que asistimos es a una burguesía lacaya que abre los espacios directa o indirectamente a la reacción, ya sea asumiendo que se comparten percepciones dentro de las coaliciones de la derecha tradicional que se cruzan con la ultraderecha o desde las formas más directas, dónde se les invita a conformar parte de sus propios pactos políticos.

Frente a nuestro ¿Qué hacer como organización? Se presentan ciertas maneras de actitudes que debemos poseer frente a la ultraderecha, entre ellas está no entrar en una dinámica de acción/respuesta contra cada cosa que la reacción haga. Sino por el contrario, no exista una suerte de constancia con las tareas que la organización tenga frente a las provocaciones de la reacción, sino profundizaciones reflexivas que superen lo arcaico de la ultraderecha. En esa misma línea también es importante cuestionar y enfocar esfuerzos en que se centren nuestras acciones frente a los espacios que la ultraderecha intenta cooptar, tales como los sectores populares.

También es necesario cuestionar las alianzas y concepciones que se generen en torno al antifascismo, ya que este por sí mismo es demasiado amplio, lo que significa remontarse muchas veces a las mismas líneas de alianza que la izquierda ha construido con el resto de los sectores moderados contra el fascismo, como también debido a que este no posee proyecto estratégico ni líneas que sean más que reaccionar y contraponerse al fascismo.

En ese sentido, el manejo político sutil y el uso de la violencia son las únicas distinciones entre los reaccionarios y los moderados dentro de la derecha. Porque dentro de ese marco, utilizan el discurso de la seguridad social, fake news y la incapacidad del progresismo/Socialismo siglo XXI en defender procesos como Venezuela. Tal como sucede con el Frente Amplio y PODEMOS en España.

Esa realización por parte de una contradicción está desenvuelta en estar lejos de ser un fascismo del siglo XX, sino que conforma las posibilidades de ser un proto fascismo que en un futuro podría contener un proyecto y salir de las dinámicas en que se ha desenvuelto hasta ahora. En ese sentido, la izquierda desde la revolucionaria, FA y la antifascista no puede detener el desarrollo histórico de la derecha populista.

La izquierda ha abandonado la posibilidad de entregar respuestas lúcidas frente a la pobreza, la violencia social, entre otras, factores que ha aprovechado la derecha al momento de sentar sus planteamientos. Por tanto, debemos superar los maximalismos, desmarcarse de la derecha que rechaza la injerencia extranjera, en la medida que los trasfondos que explican el mismo rechazo tienen una profunda diferencia. Además de pensar que Acción Republicana como posible organización frente a un gobierno reaccionario.

Volviendo a pensar dichos procesos, se propone pensar a Brasil y el desarrollo de Bolsonaro como una manera de profundizar la economía de mercado y poseer una tendencia a conformar parte de un capitalismo más que a realizarse como un fascismo. Quizás las únicas salvedades están en que se presenta como líder carismático al igual que en el fascismo que además busca respaldo en las masas. Kast está pensado en la misma línea como un pluralista que responde a un programa capitalista a nivel mundial.

Nuestra proyección por tanto ha poseído una conformación integral en cuando a su dualidad en los sectores populares y los sectores dónde están los estudiantes, entre otros. Atender también que en el desarrollo nacional de la organización está los ejes provinciales y regionales, donde están presentes los pobladores y los campesinos.

En ese sentido se vuelve a plantear el pensar en el 1) sujeto estratégico y el 2) sujeto político, que en última instancia se desenvuelve como un sujeto consciente y revolucionario. Además de plantear una tras otra vez que dentro de nuestro accionar debe primar la solidaridad de clase, responder a espacios de necesidad que en nuestra clase emerge, así como en su desarrollo histórico se ha puesto en práctica con mutuales, escuelas, etc. Debemos agitar y llamar a tener independencia y libertad de clase.

Para desarrollar dichos horizontes, debemos tomar la dialéctica como forma de comprender el lenguaje y desarrollar la lucha contra la ignorancia como arma de la clase dominante contra nuestra clase. Debemos seguir emprendiendo nuestra lucha también contra todas las creencias que en la naturaleza de nuestra clase está la ignorancia y que por lo mismo debemos desenvolvernos con ella desde la simpleza y lo básico.

Finalmente entendemos que este reflote de los sectores anteriormente analizados están en contradicción constantemente tal como lo está el capital, desde ser un proto-fascismo y además tener un programa de libre cambio.

2.2 Movimiento feminista:

El feminismo eficaz tiene que luchar contra la homofobia, la explotación de clase, raza y género, el capitalismo y el imperialismo.

-Angela Davis

En el escenario político actual, nacional e internacional, hemos podido reconocer que han ido tomando fuerza los movimientos de la derecha y ultraderecha, en quienes reconocemos ya no sólo un discurso agresivo que ataca en la estructura política y económica, manifestado en la explotación capitalista; sino además, se ha develado en su rostro moral más violento, a través de discursos xenófobos, racistas, machistas y represivos, hacia todas las capas de las sociedad, sobre todo en los grupos históricamente excluidos, como pueblos indígenas, mujeres y disidencias sexuales. Son precisamente estos grupos, los que en el último tiempo han presentado una verdadera lucha contra el fascismo, precisamente por ser los más atacados.

Durante el 1° Congreso desarrollado en nuestra organización, identificamos 3 momentos de la discusión en el punto de “Feminismo – Movimiento de Mujeres”: primero, una contextualización de la movilización de mujeres en 2018 y sus características; segundo, el camino de las ideas que el feminismo debe expresar; y, tercero, el desafío de nuestra organización de definir el feminismo, desde la posición revolucionaria.

Movilización de mujeres

A partir del año 2014 las mujeres impulsaron el 1er Encuentro Nacional por una Educación no Sexista, que buscaba generar un diagnóstico respecto al sexismo en la educación. Esta instancia provocó que se comenzará un arduo trabajo para evidenciar las problemáticas en el sistema educativo, especialmente en la estructura sexista y de género reflejadas en las instituciones educativas. Por ello se levantan espacios no sólo entre estudiantes, sino que también con trabajadores/as y funcionarios/as.

En 2018, desde el movimiento estudiantil, surge un grupo masivo de mujeres que, a través del análisis de opresión de espacios personales y colectivos, cuestionaron pilares profundos y fundamentales de la realidad nacional. Desde el sexismo en la educación, el machismo de las instituciones y su justicia patriarcal hasta la precarización de la vida, se fueron creando distintos espacios de organización en los que se empieza a discutir sobre desigualdad y violencia, creando así un pliego de potentes denuncias sobre la violencia sistemática que sufren mujeres y niñas en nuestra sociedad

Los principales focos de atención y potente movilización fueron dos: la educación sexista de las instituciones educativas y las numerosas denuncias de acoso, abuso sexual y violación que sufren -principalmente- las mujeres, dentro y fuera de las instituciones. Estos dos principales focos, coinciden en el hecho de ser prácticas naturalizadas dentro de la sociedad y que las instituciones no combaten, pues son estas mismas prácticas las que perpetúan el control del sistema patriarcal y capitalista sobre todas las esferas de la sociedad. Así, esta ‘naturalidad’ debía ser combatida no sólo desde una regulación en las instituciones, sino también -y de manera urgente- dentro de las conciencias de cada persona, para ‘desnormarlizar’ un sinfín de prácticas personales y colectivas.

Para lograr este último objetivo, el movimiento contó con ciertas particularidades en su organización, que tuvieron mucho que ver con la generación de espacios de confianza, a través círculos de mujeres donde no sólo se denunciaba sino además se contenía a las compañeras, y círculos de hombres, donde se cuestionaban y analizaban los denominados privilegios de la masculinidad. El análisis general, llevaba al movimiento de mujeres a revelarle a las instituciones y a la sociedad, el menoscabo al que se expone la mujer por el sólo hecho de nacer siéndolo, así como también una estructura que establece roles de género y estereotipos, que son parte de estos pilares fundamentales que sostienen el sistema patriarcal y capitalista.

Este movimiento de mujeres, en sus diversas expresiones, amplió el espectro de entendimiento del funcionamiento estructural de las relaciones humanas, desde los distintos géneros, como también las relaciones opresor(a)/oprimido(a), a través de un lenguaje que hoy nadie desconoce: patriarcado, machismo, micromachismo, violencia sexual, privilegios, sexismo, desigualdad de género y otras.

Ahora bien, la definición de estos conceptos y plantearlos, no necesariamente significa un entendimiento cabal de los mismos y, por tanto, también, significó la aparición de ‘más de un feminismo’. Las diferencias en cuál ha de ser la raíz del problema, las tácticas y estrategias del Movimiento, los pasos que sí y los que no debía seguir, nos dejaron de manifiesto a los menos dos corrientes fuertes del feminismo en esta movilización: el feminismo radical y feminismo socialista.

Las denuncias de acoso, abuso sexual y violación marcaron también la tónica del movimiento de mujeres, planteando nuevos conceptos y fenómenos como lo son el separatismo y la deconstrucción. Por su parte, el separatismo se plantea como una estrategia del movimiento, separando hombres de mujeres, pues sería sólo entre mujeres como se lograría verdaderamente el entendimiento de las problemáticas por vivirlas en carne propia, así como también espacios seguros de violencia machista y micromachismos de parte de los mismos compañeros. El fenómeno del separatismo requiere sin duda estudio, pues dentro de la movilización pareció ser más un fin en sí mismo, que un medio para generar espacios de confianza, reflexión y denuncia. Si bien es cierto que las mujeres debemos organizarnos contra la violencia proveniente de la opresión y explotación sexista del sistema, en pos de la liberación, debemos también, necesariamente, plantearnos la cuestión de la liberación del ser y no sólo del género binario, pues el separatismo también dejaría de lado a las disidencias sexuales. El separatismo en ese sentido debe entenderse como una fase inicial del movimiento, o incluso si se quiere, permanente, pero de forma paralela a la lucha conjunta de la sociedad, para la liberación del ser de todo nivel de violencia sexista, económica y política. Por otra parte, la deconstrucción como concepto, invita a revertir todos los procesos normalizados en la cultura machista, que se reproducen de manera inconsciente y que son expresión viva de lo normalizado que están ciertas prácticas, en lo colectivo y lo personal, dentro de todas y todos nosotros. El problema que de la deconstrucción pudiese surgir, es no plantear necesariamente la siguiente fase, la construcción de algo nuevo.

Otro foco que dejaba ver este pilar fundamental de diversas denuncias de acoso, abuso sexual y violación por parte de las compañeras y disidencias sexuales, fue la pasividad de las instituciones ante estos hechos, la nula respuesta y la falta de protocolos de actuación ante la violencia de género y la discriminación. Ahora bien, abocarse a la respuesta de una institución tan pequeña como la educativa, no resuelve el problema de fondo que es un sistema jurídico completo que no reconoce la posición de la mujer en la sociedad, a la vez que es homofóbico, heteronormado y por supuesto patriarcal. Aquí entendemos entonces, el problema del Estado, una vez más.

Finalmente, el pasado 8 de marzo, fuimos testigos una vez más de la masividad -a nivel mundial-, del Movimiento de mujeres. Aquí se deja de manifiesto que el movimiento es transversal y no sólo educativo. El movimiento feminista lucha por la reivindicación del poder de las mujeres sobre su cuerpo a través de la demanda de aborto libre, gratuito y seguro; así también, la lucha contra la cosificación del cuerpo, la hetero norma y la perpetuación de la desigualdad hombre-mujer, disidencias sexuales y de género, sumando además, migrantes y pueblos originarios, sumando en conjunto parte de los grupos históricamente excluidos; finalmente, la movilización también se enmarca en la lucha contra la violencia machista, expresada en el número de femicidios a la fecha en nuestro país y la inoperancia de las instituciones en los casos de denuncias de maltrato, acoso, abuso sexual y violación.

Profundizar

Esto necesariamente nos lleva, a las revolucionarias y revolucionarios, a una tarea constante de estudio y preparación sobre el capitalismo y el patriarcado en todas sus manifestaciones. Es nuestro deber como seres conscientes y transformadores demostrar el verdadero sentido del feminismo, a saber, que no sólo es búsqueda de igualdad entre géneros, sino liberación del ser en su totalidad, de las cadenas de opresión capitalista y sexistas. Por otra parte, debemos ser capaces de reconocer y dar a conocer la vigencia del marxismo en el feminismo. En ese sentido, el aporte teórico que el marxismo entrega en las relaciones de opresor-oprimido, el desarrollo de la explotación económica y el dominio del cuerpo y las sociedades y la enajenación, son conceptos que el feminismo rescata, critica y supera, para generar una nueva perspectiva de transformación y liberación.

Al mismo tiempo, en América Latina, el desarrollo de las demandas del movimiento de mujeres en conjunto con la disidencia sexual se ha puesto de frente en pie de lucha ante la amenaza de la derecha en nuestros territorios. Siendo parte de los grupos principalmente atacados, las mujeres organizadas y la disidencia sexual, han logrado generar un foco de resistencia, repudio y acción, criticando las nuevas medidas de los Gobiernos de derecha y ultraderecha que representan una amenaza y retroceso. Ahora bien, esta postura ofensiva, que busca detener las ideas machistas y discriminatorias, no debe quedarse tranquila luchando en resistencia sino, además, debe poner sus fuerzas en la creación de nuevos proyectos que, desde la izquierda feminista, disidente y anticapitalista, sean capaces de ganar el combate en el mundo de las ideas, para luego concretizarse en la transformación de la sociedad. Así también, este nuevo proyecto desde el feminismo debe necesariamente replantearse la construcción no-binaria del género, incorporando en el análisis y la lucha, las ideas y demandas de la disidencia sexual. Este grupo históricamente callado, también cuestiona los estándares del género y sus roles que sostienen el sistema capitalista, como también invita a replantearse la sexualidad, en este sistema patriarcal heteronormado.

Finalmente, es importante que los sectores declarados feministas y disidentes, den no sólo respuesta a sus problemáticas directas, sino a todas las formas de opresión que sufran los pueblos, tomando una postura -en nuestro país, por ejemplo-, ante otros movimientos sociales o corrientes de lucha como son el movimiento estudiantil, el movimiento No+afp, las luchas del Wallmapu y la defensa del medioambiente, entendiendo que será sólo la lucha conjunta la que posibilite los cambios revolucionarios. La interpelación que el feminismo está planteando hoy, es hacia el Estado, capitalista y patriarcal, que es el mismo objetivo de los demás movimientos. Se debe, desde las diversas trincheras, atacar al mismo enemigo con un lenguaje común que, libre de dogmas, plantee esta alternativa conjunta.

Nuestra posición

Como organización marxista, feminista, disidente y anticolonial, es tarea imperante definir nuestro feminismo, un feminismo crítico y revolucionario que dé respuesta a las diversas manifestaciones de enajenación del ser en el sistema capitalista y patriarcal, teniendo siempre presente que estos dos deben ser siempre atacados en conjunto. El sistema capitalista que buscamos derrotar se sostiene en las mínimas expresiones del patriarcado, como la dominación del cuerpo, la heteronormatividad y la explotación.

Reconocemos al sistema capitalista como fuente principal de desigualdad, reproductor de lógicas de mercado y, por tanto, de sexismo. Reconocemos también que, en el día a día de la mujer estudiante, de la mujer trabajadora, de la mujer indígena, de la mujer migrante, de las disidencias sexuales, como también de todos quienes somos explotados/as y oprimidos/as, vemos alterada nuestra forma de vida en todas las esferas de la sociedad, desde lo público a lo privado. Desde la educación hasta el desarrollo de la vida familiar, se ven afectados por el componente mercantil que atañe, inclusive, lo moral y afectivo, normalizando y normativizando conductas que no son inherentes a los seres humanos, al menos en su forma más primitiva de organización.

Es por esto que, como organización revolucionaria, guevarista, debemos profundizar nuestro estudio, definir nuestro feminismo y desarrollarlo de manera crítica, integrando las demandas del movimiento de mujeres, disidencias sexuales y todos los explotados y explotadas de nuestra sociedad. Este ‘feminismo crítico’ debe generar un proyecto profundamente humanista, que luche contra las cadenas del Estado y la enajenación, a través de posiciones estratégicas y herramientas políticas que den paso a la emancipación del ser y la transformación revolucionaria de la sociedad.

2.3 Movimiento estudiantil:

El carácter de la lucha estudiantil en la organización revolucionaria

Gran parte de nuestra composición como organización resulta ser parte de un proceso de acumulación, participación y agitación en el seno de la lucha estudiantil. Como también es parte de la herencia del movimiento de masas desde sus procesos más agudos anteriores a la dictadura militar como también durante y posterior a aquella. Lo que nos lleva claramente a la afirmación sobre que la lucha de clases en Chile tiene una profunda base de carácter y fuerza estudiantil, de manera dinámica y decisiva.

Evidentemente una organización revolucionaria aspira a una construcción mucho más abierta y profunda, pero aquello no es inherente de evidenciar que para el periodo actual y bajo el carácter de construcción de organización, hoy en día nos vemos envuelto en una profunda herencia e influencia estudiantil, las mismas formas de organización y distribución orgánica desde hace al menos diez años son resultado de la práctica orgánica estudiantil, desde las trincheras que el movimiento ofrece, la construcción de la izquierda radical y combativa es potente en estos espacios, lo que refuerza las condiciones en las cuales nos desenvolvemos y crecemos.

Ahora bien, ninguno de los hechos anteriormente nombrados forma parte de un esquema estático de organización ni de posibilidades cuantitativas, inclusive podemos definir en ciertos aspectos y desde algunos matices que las posibilidades de la izquierda radical en estos espacios están mermadas por diferentes aspectos, desde conservadurismo, reformismo, reacción o contrarrevolución. Pero sin lugar a duda ningunas de estas evidentes limitantes forman parte de una táctica en función de la retirada o el resguardo, sino más bien la posibilidad de edificar una táctica ofensiva y definida que además esté conectada de manera profunda y funcional a nuestros objetivos estratégicos.

La misma lucha estudiantil brinda multiplicidad de formas de comprenderla como también diferentes matices en función de su carácter, por ello es que una de las tareas a priori que la izquierda revolucionaria ha de reclamarse, es la lucha abierta en todos sus espacios y en todas sus instancias, combatir el derrotismo y el entreguismo mediante el cual durante los últimos años los revolucionarios han entregado en completa derrota y entrega, múltiples espacios de lucha a la moderación como también a la desorganización, que envuelta en paños revolucionarios no es más que una forma más en que se sabotean los objetivos que tienen como trasfondo la revolución.

Distintos tiempos de la organización estudiantil

Reconocemos que en el trance dónde la organización revolucionaria logra posicionarse en el movimiento estudiantil y con ello entrar en el terreno de la disputa de posiciones contra la conciliación, es que definimos un marco temporal en los últimos cinco años y del cual se configuran una serie de condiciones que dan vida a el actual estado de la organización estudiantil.

Posicionamos en un primer momento que está circunscrito en la comisión de las últimas reformas educacionales articuladas por la Nueva Mayoría/Concertación y desde la cual se genera una brecha entre quienes defensores del gobierno y sus proyectos plantean una posición de respaldo, como también quiénes detractores desde izquierda plantean posiciones de combate y movilización.

El mismo 2015 expresa también la fuerza con la que profesores y profesoras posicionaron sus demandas en las calles y con una paralización de aproximadamente tres meses, en ella misma se lograron conquistar la unidad multisectorial con estudiantes universitarios y secundarios, además de cuestionar a sus mismas dirigencias, quiénes dirigidas por el Partido Comunista terminan por movilizar sus influencias para bajar las luchas de los distintos sindicatos y agrupaciones de profesores/as.

Posterior a ese escenario, durante el año 2016 se desenvolvió una vez más la fuerza del movimiento estudiantil en universidades y liceos. Movimiento que expresaba en términos de masividad y radicalidad una férrea oposición a las reformas que la Nueva Mayoría planteaba y que desde sectores como el Partido Comunista defendían. En el plano de la articulación organizativa y el desarrollo de construcción de espacios de poder para la izquierda revolucionaria, estos resultaron proclives a su conquista, pero no así en cuanto a resolver qué hacer frente a este.

En ese sentido evidenciamos el inicio de una profunda debilidad como también de pérdida de dinamismo desde el 2011, dónde se separaron las esferas de organización del movimiento de masas y entraron en crisis las orgánicas históricas que formaban parte del movimiento. (Confech, Aces y Cones)

Existió por tanto un reflujo a su vez de las demandas y las reivindicaciones, además de la escalada del movimiento de mujeres durante 2017 y 2018, los distintos movimientos que se desarrollaban al alero del estudiantil tendieron a generar espacios que suponían mayor distancia o restringir cierta relación. (Movimiento NO+AFP, Medioambiente, etc)

Por ello es fundamental comprender, que dentro del estado actual del movimiento estudiantil no existe tan solo una argumentación que surja desde la toma de decisiones meramente, sino también comprendida en el marco de una cruenta y violenta ofensiva por parte del Estado y los medios de comunicación, quienes a través de la represión y la utilización de lo mediático para atacar sectores, organizaciones y coordinaciones que nacían desde el mismo movimiento. Producto de esta misma ofensiva desde la clase dominante es que se lograron aprobar leyes como Aula Segura, Selección justa, Estatuto joven además de la pérdida de la gratuidad a más de 67 mil estudiantes. Todas ellas enmarcadas en una ofensiva del gobierno de Piñera pero que arrastra características propias de los gobiernos anteriores, como lo es la tónica de la represión, hecho que a menudo se relaciona con la violencia desatada contra las y los estudiantes, detenciones arbitrarias como también dejaciones de distinto tipo.

Algunos debates dentro de la izquierda hacia el movimiento estudiantil

Precisamos también definir algunos de los debates en cuanto a las propuestas que como organización estudiantil instalamos en el plano reivindicativo y de construcción común. Muchas de ellas trastocan también perspectivas de la misma organización y entrar a cuestionar muchas de las orientaciones que como organización hemos definido discutir.

1) Nuestra posición frente al Estado y su rol en cuanto a la construcción de una educación en el marco que la hemos definido.

2) Las propuestas de cogobierno universitario en perspectiva de la misma capacidad que la izquierda radical constituye para llevarla a cabo y dirigirla.

3) La definición de construcción de conocimientos y profesionales al servicio del pueblo y sus luchas, la disputa y crítica en cuanto a la orientación del conocimiento y la lucha porque su misma disposición al servicio de la clase no se transforme en sólo apoyo social desconectado de un proyecto revolucionario.

Dentro del mismo panorama, hemos trazado que existen ciertos factores que inciden tanto en el estado actual del movimiento estudiantil como también se han formulado en el seno de ciertos sectores de la izquierda de tendencia reformista. Dicho panorama se ha conformado a partir de la debacle conceptual constituida a partir de terminologías construidas a partir de lo “popular” y que está muy conectado con la temática de la gestión del poder. Ese tipo de construcción conceptual impulsada desde el reformismo popular está presente cotidianamente en el desarrollo de una parte importante de organizaciones radicales, lo que significa en última instancia que estás preposiciones figuran un elemento de debilidad, ausencia e indefinición.

Por tanto, reconocemos que una de las grandes lecciones que la izquierda radical debe constituir en base al debate es las formas de gestión, construcción y acumulación de poder en el panorama estudiantil. Las posibilidades de avance como sector son exponenciales pensando en la tónica que ha tenido la izquierda durante el último tiempo y que, en desmedro de esas claridades, es que el reformismo y los sectores más vacilantes han cooptado muchos organismos de poder en función de intereses partidarios burgueses y la misma desaceleración de las movilizaciones.

 Nuestras propuestas para el presente

Frente al escenario anteriormente descrito, es que como Juventud Revolucionaria tras un periodo de discusión a nuestra interna hemos posibilitado constituir una serie de definiciones y propuestas para el futuro del movimiento estudiantil y de cómo la izquierda radical se forja al calor del mismo.

En primer lugar, entendemos que existen características específicas del movimiento estudiantil como del movimiento de mujeres y disidencia que forman parte de su esquema más general pero que contrapuestos definen particularidades esenciales. Dentro de ese aspecto propugnamos una dicotomía decisiva pero que también está planteada como un fenómeno a superar. El movimiento estudiantil está forjado a partir de la figura de la crítica en el espacio económico-político, como a su vez, el movimiento de mujeres y disidencia pone especial énfasis en el panorama ético-moral, por ello mismo más que cuestionar esa naturaleza, creemos que la crítica debe ser orientada a la capacidad de superar dicho plano, construir un ensamblaje de ambos aspectos y superar así las limitantes que ambos movimientos proponen por su naturaleza determinada. Por lo tanto, es necesaria una conexión dialéctica entre ambos movimientos que nacen en el mismo seno de las salas de clases.

Como organización revolucionaria debemos salir del radio de asumir reivindicaciones sino asumir una conexión efectiva sobre ellas, entender que muchas de las formas de organización se sostienen con perspectivas masculinas y que a su vez debemos trabajar en su contraposición, enarbolar formas de organización que se hagan cargo de la lucha contra el patriarcado y las variadas formas que este mismo se desarrolla en el seno de la organización estudiantil.

En tercer lugar, definimos como tarea fundamental la reconstrucción de la organización estudiantil en formas y espacios que retomen vitalmente su capacidad y decisión frente a la situación política nacional como también asuman la concreción de las movilizaciones en convergencia con distintas posiciones que asumen forma en el debate y en la organización de los espacios como universidades y liceos.

Definimos por tanto que todas las formas de organización dentro de los espacios estudiantiles significan espacios de disputa y avanzada que combata frente a frente a la clase dominante; Federaciones, Centros de estudiantes, entre otros. Todos ellos deben atender a gran parte de los debates que hemos mencionado anteriormente.

En cuarto lugar ponemos especial atención al movimiento estudiantil secundario y cómo la acumulación de fuerza en ese sector representa no tan sólo una perspectiva del escenario de una forma radical, sino también un semillero de jóvenes que formen parte de nuestra expresión orgánica, nuestro concepto de juventud revolucionaria invita precisamente a las y los estudiantes secundarios a sumarse a la organización y transitar por medio de esta en los debates y definiciones que la izquierda revolucionaria asume.

En el plano de la disputa asumimos una lucha ideológica y teórica contra el sentido común capitalista, el posmodernismo, las vertientes reaccionarias y contra revolucionarias, incluso, desde una perspectiva de principio moral, una táctica que luche sin trinchera contra las formas, expresiones y cúmulos de patriarcado.

Finalmente existe un plano reivindicativo de propuestas y exigencias que definimos deben estar a la palestra de las exigencias del movimiento estudiantil y que a su vez conformen un propulsor para desatar todas las formas de lucha por su conquista:

  1. Educación gratuita universal, condonación de la deuda y fin al Crédito con Aval del Estado en vías de constituir una educación gratuita garantizada por el Estado.
  2. Educación multicultural, anti patriarcal y que disponga de sus conocimientos una crítica férrea al patriarcado, colonialismo y el capitalismo.
  3. Fin a las pruebas estandarizadas, entiéndase por estas PSU y SIMCE, ya que estimulan la competencia y la segregación, en la misma lógica del actual sistema de financiamiento de la educación pública que no responde a lo que las comunidades educativas requieren.
  4. Estatización de los Establecimientos, con un marco único definido por un sistema articulado y pertinente de educación pública, donde los parámetros se definan en torno a las necesidades de nuestra clase y no bajo el modelo económico, erradicando toda lógica de mercado de la educación.
  5. Financiamiento: En primer lugar, debe ser gratuita financiada por el Estado, a través de aportes basales, financiando los proyectos educativos y en concordancia a su vez de dar un proceso de renacionalización de los recursos naturales como forma de financiar todo el sistema de educación pública.
  6. Fin al Ranking/NEM como elementos que promueven la segregación y la competencia al momento de ingresar a la educación superior.
  7. Pase gratuito los 365 días del año para todos los niveles educacionales
  8. Fin al lucro y al subcontrato.
  9. Fin a la represión del Estado y de Carabineros de Chile contra los liceos y sus estudiantes secundarios, quiénes constantemente ingresan, golpean y detienen indiscriminadamente mediante además la aprobación de legislaciones que apoyen y den base a su actuar. A su vez fin a la represión política ejercida por directivos y administrativos de los diferentes liceos de Chile, contra las organizaciones que dan vida a los espacios de organización como con los mismos compañeros y compañeras secundarias quiénes realizan actividad política.
  10. Educación no sexista en todos sus niveles y fin a cualquier tipo de segregación que se de en esta misma entre hombres y mujeres. Cambio curricular en las mallas que apunten a terminar con aquella segregación y educación sexual afectiva que apunte al respeto y el autoconocimiento. Adecuación del acceso de la educación secundaria a estudiantes trans, sin medidas de persecución, prohibición ni coerción contra quiénes manifiesten una identidad que contraiga las formas binarias de comprender la distribución en liceos y colegios.
  11. Adecuación de la Universidad, estableciendo prioridades, de acuerdo a la realidad nacional y sus necesidades.

Todas estas medias comprendidas en el marco de reivindicaciones que alimenten la movilización y sus dicotomías con respectos a otros movimientos conforman parte activa del debate que como organización asumimos y que en relación a nuestro sector, debe generar también un debate al interior de la izquierda, sus tradicionalismos, dogmas y errores.

2.4 Movimiento de las y los trabajadores

Es necesario para analizar este punto entender a los trabajadores en su amplio espectro. En su contexto, se precisa en primer lugar la precarización laboral de los trabajadores como una constante en su desarrollo, una precarización económica, de visibilizarse y participar en sindicatos. En este mismo desarrollo se cuenta con experiencias como la del trabajador industrial, eje potencial de la economía capitalista que en su mayoría no está sindicalizado.

Por tanto, como organización, hemos experimentado dos tareas urgentes para la clase trabajadora, articular las distintas movilizaciones que se dan durante este año, como también reactivar la lucha por fuera de las particularidades del trabajo más que a nivel general del mundo del trabajo. Esto ha generado en su contra una sindicalización de tipo pasivo y dirigentes pro empleador y asistencialista. El individualismo es un síntoma de la no afiliación, como también la CUT fomenta la desilusión de los trabajadores en cuanto a su moderación.

América latina en ese plano está caracterizado por el saqueo de los bancos, los préstamos y la categorización del trabajador y por tanto del salario según sus estudios. Es siempre importante aclarar a las masas la situación de acumulación del capital en que se encuentra Latinoamérica. Estas aristas no están por fuera de nuestro desarrollo como organización de estudiantes, la precarización del trabajo de las y los jóvenes han marcado el trabajo en nuestro continente, en Chile la aprobación del Estatuto Laboral Juvenil entre otras leyes demuestra dicha ofensiva de la clase dominante. Para caracterizar la situación de los trabajadores se propone:

  1. Baja sindicalización: Hecho que demuestra un bajo nivel de conciencia de clase (Y cuando se desarrolla es individual y no colectiva) es necesario por tanto velar por la unidad sindical en la medida que la conciencia de clase sea colectiva y también entender que en la medida que esa conciencia esté ausente se debe a la fragmentación misma de la capacidad organizativa de las y los trabajadores.
  2. Capacidad de consumo: Este problema de la conciencia está sujeto a condiciones objetivas por los bienes y capacidad de adquisición que la clase dominante le ha cedido a la clase trabajadora.
  3. Contradicción capital/trabajo: Un aumento en el nivel de ganancia y las bajas condiciones de trabajo está pensadas en formas de generar mayores ganancias para la clase dominante, esto no significa como muchos han dicho “volver a las formas del trabajo del siglo XIX, sino mantener y resaltar un carácter que siempre ha tenido. Sino que la liberalización del trabajo es flexible, por tanto, es importante volver a pensar las conquistas del movimiento obrero durante el siglo XX, en cuanto a su capacidad de organización y la defensa de sus derechos.

Esto ha generado una alineación de la posición de clase de las y los trabajadores, desarrollando fenómenos como el arribismo, dónde los trabajadores en su conjunto, dando énfasis en las y los trabajadores migrantes son parte de la explotación capitalista.

En chile predomina esta aparente capacidad de consumo, dónde la búsqueda de una identidad que pretenda ocultar la pobreza es predominante, poniendo a la pobreza como un tabú. Para considerar esta posición se debe pensar en la figura del capitalismo dependiente.

Esta serie de fenómenos están entrecruzados con la dificultad de articulación de trabajadores y trabajadores por la presencia histórica del PC en la CUT, que quiénes desde la comodidad del régimen, se han sentado a ser parte de él. Por tanto estudiar se hace relevante en cuanto se comprenda el consumo en la realidad material y enajenante, por tanto comprender el fetichismo de las mercancías. Además de hablar del trabajo en sus diversas formas; doméstico, sexual, intelectual, industrial, etc.

Además, al momento de emprender las luchas de nuestra clase está como punto clave comprender que existe un vacío histórico en la lucha y en la conciencia de los trabajadores, la dictadura aplacó que nuestra clase desarrollara experiencia histórica de confrontación al enemigo, para desarrollar la conciencia revolucionaria de la clase trabajadora.

2.5 Liberación del Wallmapu

Dentro de la discusión desarrollada por el regional Concepción, los compañeros presentan que analizar la lucha por la liberación del Wallmapu tiene paralelismos o elementos cercanos con comprender las dinámicas de la lucha de clases.

La lucha en Chile por tanto ha asumido una lucha contra el mismo Estado, como figura contra la cual se combate por ser promotor de la violencia colonial contra el pueblo Mapuche. La violencia en ese sentido es sistemática, más allá de hitos puntuales, dónde esta violencia ha terminado con miembros del mismo pueblo mapuche asesinados, en general hay un ritmo de guerra constante contra él.

Las posibilidades de alianzas en ese sentido no deben pensarse en que exista una adherencia de una de las partes a un proyecto único, sino comprender una alianza estratégica como el fondo del asunto. Concepción es un foco dónde se puede generar esta vinculación, para así desentendernos de sólo desarrollar una suerte de solidaridad panfletaria o diplomacia con el pueblo Mapuche.

En esa línea durante la discusión, se propuso el concepto del buen vivir como una propuesta que muchas veces nace desde quienes se posicionan al lado del pueblo Mapuche y de los pueblos latinoamericanos. Ante dicha propuesta que, si bien atiende a rechazar el colonialismo y cambiar la forma de concebir las relaciones económicas, personales entre otras, no debe arrancarse de su génesis en algunos gobiernos progresistas de américa latina.

Ya que, dentro de estas, está la experiencia de Ecuador y Bolivia, sobre todo el último país donde el desarrollo económico acelerado y la integración indígena son relevantes o al menos deben ser integrados en el debate con respecto a nuestro horizonte estratégico, a la hora de debatir nuestra posición con el pueblo Mapuche, no debemos incurrir en medias tintas ni en términos que finalmente son tibios con el sistema capitalista.

Se debe comprender también que, dentro del desarrollo del mismo pueblo Mapuche, existe un debate en torno a la institucionalidad chilena. Aun así, cuando hablamos en términos de militarización, debemos atender a la potencia bélica que los Estados emplean en una lucha colonial. Como también la capacidad de los pueblos oprimidos de dar frente a esa titánica lucha. Tal como el PKK Kurdo, el IRA Irlandés u otros grupos de liberación nacional que luchan contra el colonialismo y el capitalismo, deben estar presentes en ser una retaguardia sólida para la conformación de un proyecto revolucionario que considere el elemento que luche contra el colonialismo.

En cuanto a la historia del pueblo Mapuche, en su desarrollo es posible evidenciar la táctica flexible que estos han utilizado durante siglos a la hora de sobrevivir, resistir y vencer frente a su enemigo, desarrollo que ha tenido presente la capacidad de unirse de manera hegemónica en momentos de conflicto, como también durante estos periodos, por el contrario, no poder presentar un proyecto en su conjunto. Sin desconocer las dificultades nacidas desde el mismo enemigo para poder posibilitarles presentar dicho proyecto.

Pero como proyecto transformador, no nos podemos quedar en lo táctico ni idealizar la resistencia ni el carácter del pueblo Mapuche, por el contrario, debemos pensar en la configuración del espacio como elemento estratégico.

Por tanto, debemos luchar abiertamente por el reconocimiento de la nación Mapuche y pensarla en su conjunto de la misma manera como se realiza en el Kurdistán y como finalmente debemos atender a Latinoamérica. Atender por tanto a un reconocimiento territorial que sea configurada como el Wallmapu, hecho que cambiará radicalmente la forma de diálogo que se tenga con el pueblo Mapuche, superando el concepto de Estado y sumando a la lucha un aliado estratégico contra el Estado a su vez.

Para agregar finalmente, es importante que en la búsqueda de definiciones se estudie con seriedad y compromiso la propuesta del Confederalismo democrático con claridad en sus deficiencias y desventajas. Además, pensar en el análisis la situación en que se encuentran las y los mapuches como trabajadores, mujeres precarizadas, estudiantes, etc.

[1] Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

[2] Coordinadora Guevarista Internacionalista: Es un instrumento de coordinación entre organizaciones revolucionarias de distintos países de América Latina y, en perspectiva, del mundo. http://elproa.cl/web/detallenoticia.asp?id=21380

[3] En su política que en realidad es propia de nuestra corriente y que es resultado del esfuerzo colectivo de militantes que hoy están en nuestra vereda de lucha, por tanto significa a su vez los pasos de madurez política en la elaboración de un proyecto y de una organización revolucionaria.

[4] Aclarar, el quiebre no es entre sí, sino como parte de un quiebre interno que repercute a ambas expresiones orgánicas y que son en realidad parte de un quiebre en el proyecto revolucionario.

[1]  Aquella posición se ha mantenido hasta la actualidad, lo que ha incluido esfuerzos orgánicos, tales como convergencias entre distintas agrupaciones.

[2] La ciencia de la liberación de las mujeres en el movimiento Kurdo. Marcel Cartier.

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